Año XXII
Nº 1501 del 30-09-2005
Publicación semanal de Editorial Perfil

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DIFERENTE. Pocas mesas en una vieja casona de Palermo. El menú está en manos del experto Paul Jean Azéma.
 
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Un exótico porteño

  "Azéma Exotic Bistró", Carranza 1875. Tel. (011) 4774-4181. Reservas. Principales tarjetas. Lunes a sábado desde las 20. $ 35 a $ 65
   
 

Al porteño Paul Jean Azéma siempre le gustó cocinar. Aunque fue autodidacta hasta el 80, durante dos años tuvo el privilegio de trabajar en el famoso restaurante de Jacques Cagna, una de las estrellas de la cocina de París. Luego, paseó y cocinó por diversos lugares de Europa y en 1985 regresó para montar "La Tartine", un recordado lugar de cocina francesa, en donde empezó a codearse con menúes exóticos, como el caribeño. Paul es licenciado en sociología, por lo que no le es ajeno este tipo de cocinas, en especial la colonial francesa.

Así nace en 1989 "La Créole", en donde se dedicó con empeño a este tipo de culinaria. En el ’92 no le renovaron el contrato de alquiler del local y decidió experimentar otros horizontes: cocinar para estrellas del rock, Guns N´ Roses, Elton John, Madonna, Led Zeppelin, UB 40, Duran Duran y otros. Un tanto fatigado del ritmo pasó a asesorar restaurantes, como "Happening" y "Morocco". Hasta que hace unos meses, instaló junto con su socia Mercedes Fornaguera, esta casa que viene a ser como la conjunción de todo lo anterior. Montada en una clásica casona palermitana, decorada con recuerdos traídos de todo el mundo, una buen barra, pocas mesas algo apretadas y un público entusiasta que lo llenó desde el primer día.

Lo cierto es que todos los restaurantes de Paul gustaron al comensal por ofrecer una cocina bien hecha, con recetas de lograda autenticidad, que él explica con detalle y que consolidó con la experiencia. En el menú actual presenta platos indios, caribeños y franceses. Comienza con una propuesta de "finger food" que, como dije la semana pasada, no es una curiosidad exótica ni punk, sino la manera más antigua de comer del hombre, la más atractiva y sabrosa. Paul ofrece samosas indias, nem vietnamita, escabeche jamaiquino y otras platos que varían día a día. Luego vienen las entradas, en donde se destaca un muy buen paté créole, ensaladas marroquíes, una terrina de conejo muy francesa. Entre los platos principales, la oferta se inicia con un muy buen plato vegetariano, seguido de abadejo al vapor, con pasta de curry, coco y banana. Langostinos en jugo de coco, cilantro y chile; muy buen massala de cordero, un clásico boeuf mode francés, ravioles de ragú de cordero, tajine de pato, cari de pollo. Por último postres, como un buen panacotta de yogurt, curry dulce y quinotos confitados, muy buena banana y mando sarteneados con pimienta de Sechuan.
Felizmente aprendimos a degustar lentamente y sin un entusiasmo efusivo -salvo por el sushi- los platos de cocinas que denominamos exóticos. Con el mismo criterio que un comensal vietnamita considerará rarísimo comer una milanesa con papas fritas a caballo. Mientras tanto, Paul y Mercedes nos acercan a una muy interesante propuesta con alternativas inusuales y sabrosas. l

   
 

Por Fernando Vidal Buzzi | Fotos: Eduardo Lerke.

 

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