Año XXII
Nº 1506 del 04-11-2005
Publicación semanal de Editorial Perfil

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  Ser (o no ser) PRO
  Una palabra que puso de moda la política y saltó a la vida ordinaria. Qué significa y quiénes son sus mejores exponentes.
 

Cuando se empezó a usar nadie podía imaginar que pocos días después se desparramaría como lo hicieron los triquinis el verano pasado. La palabra "pro" surgió en una elite, luego se propagó con rapidez, ganó fama popular y hasta llegó a parodiarse. Como si se tratara de "lo in" y "lo out" de la temporada en Punta del Este y Pinamar, se puede hacer una rápida lista de lo que "es pro" y "no es pro". Y éste es sólo el principio.
Hasta no hace mucho, pro era apenas el diminutivo de "profesional" (ver recuadro). De ahí que le dieran un uso intenso los aficionados a los juegos electrónicos: ser "pro" es el título máximo al que se puede aspirar. En otras palabras, un grosso. Lo cierto es que la palabra pro, cuando funciona como sustantivo masculino, toma el significado de: aspecto o punto favorable. Su antítesis: el contra.
Y ahí está la génesis de la marca creada para la campaña del partido de Mauricio Macri, Propuesta Republicana, responsable de propagar este diminutivo en tiempo record. El creativo Ernesto Savaglio fue el responsable de crear e instalar el apócope que simboliza una idea positiva: "El partido tenía que tener nombre nuevo. Y eso fue difícil de encontrar, porque las palabras no quieren decir mucho o están cargadas de otros sentidos. La abreviatura de propuesta, resultó la mejor síntesis. Además, quedó acompañada por la tecla de ‘play’ como isotipo. El conjunto resultó una alternativa moderna, que representa al futuro, lejos de los escudos arcaicos o los slogans partidarios clásicos -señala el director de la agencia Savaglio TBWA-. Además, la palabra pro da una gran cantidad de significados positivos. Pro es proyecto, es propuesta, es lo contrario a ‘anti’, es ir para adelante".
"Eso no es Pro, nosotros vamos para adelante", retó Macri a sus seguidores que habían iniciado una silbatina al escuchar el nombre de Rafael Bielsa. Claro, uno de los dogmas del "pro" es la corrección política.
La ya famosa reprimenda, junto con una campaña que señaló como "no pro" que se caigan techos de las escuelas o no poder entrar tranquilo a la propia casa, dispararon una catarata de referencias y parodias de lo que es y no es pro. Sin embargo, fue más allá de la figura política de Macri y creó todo un culto que ya no tiene relación con el partido político que lo hizo nacer.
"Lo pro es la síntesis de esta cuestión de ir para adelante y así se le dio una herramienta a la gente. Por eso la usan tanto. Superó todo lo que se podía imaginar. Que se transforme en ícono no es casual, significa que era algo necesario. Pero en política es nuevo que surja un fenómeno de este tipo, que una marca pegue de esta manera, y eso ocurrió gracias a que se usaron herramientas de la publicidad", señala Savaglio quien se autodenomina "autor del hit" y que confiesa que ya está acostumbrado a este tipo de repercusiones: en los ’90 ideó el "pum para arriba" especialmente para Marcelo Tinelli.
Y, justamente, fue "ShowMatch" quien le dio trascendencia popular a "lo pro". El ciclo incorporó la palabrita de moda de la mano del falso Macri: mismo vestuario, exactos tics del original. Hoy la gente llama a las radios y comenta que rebotar con una chica "no es pro", que tener home theatre "es pro" y que la recuperación de la droga de Diego Maradona es un ejemplo de vida "pro".

 

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