| Cuando se empezó
a usar nadie podía imaginar que pocos días después
se desparramaría como lo hicieron los triquinis el verano
pasado. La palabra "pro" surgió en una elite,
luego se propagó con rapidez, ganó fama popular
y hasta llegó a parodiarse. Como si se tratara de "lo
in" y "lo out" de la temporada en Punta del Este
y Pinamar, se puede hacer una rápida lista de lo que "es
pro" y "no es pro". Y éste es sólo
el principio.
Hasta no hace mucho, pro era apenas el diminutivo de "profesional"
(ver recuadro). De ahí que le dieran un uso intenso los
aficionados a los juegos electrónicos: ser "pro"
es el título máximo al que se puede aspirar. En
otras palabras, un grosso. Lo cierto es que la palabra pro, cuando
funciona como sustantivo masculino, toma el significado de: aspecto
o punto favorable. Su antítesis: el contra.
Y ahí está la génesis de la marca creada
para la campaña del partido de Mauricio Macri, Propuesta
Republicana, responsable de propagar este diminutivo en tiempo
record. El creativo Ernesto Savaglio fue el responsable de crear
e instalar el apócope que simboliza una idea positiva:
"El partido tenía que tener nombre nuevo. Y eso fue
difícil de encontrar, porque las palabras no quieren decir
mucho o están cargadas de otros sentidos. La abreviatura
de propuesta, resultó la mejor síntesis. Además,
quedó acompañada por la tecla de ‘play’
como isotipo. El conjunto resultó una alternativa moderna,
que representa al futuro, lejos de los escudos arcaicos o los
slogans partidarios clásicos -señala el director
de la agencia Savaglio TBWA-. Además, la palabra pro da
una gran cantidad de significados positivos. Pro es proyecto,
es propuesta, es lo contrario a ‘anti’, es ir para
adelante".
"Eso no es Pro, nosotros vamos para adelante", retó
Macri a sus seguidores que habían iniciado una silbatina
al escuchar el nombre de Rafael Bielsa. Claro, uno de los dogmas
del "pro" es la corrección política.
La ya famosa reprimenda, junto con una campaña que señaló
como "no pro" que se caigan techos de las escuelas o
no poder entrar tranquilo a la propia casa, dispararon una catarata
de referencias y parodias de lo que es y no es pro. Sin embargo,
fue más allá de la figura política de Macri
y creó todo un culto que ya no tiene relación con
el partido político que lo hizo nacer.
"Lo pro es la síntesis de esta cuestión de
ir para adelante y así se le dio una herramienta a la gente.
Por eso la usan tanto. Superó todo lo que se podía
imaginar. Que se transforme en ícono no es casual, significa
que era algo necesario. Pero en política es nuevo que surja
un fenómeno de este tipo, que una marca pegue de esta manera,
y eso ocurrió gracias a que se usaron herramientas de la
publicidad", señala Savaglio quien se autodenomina
"autor del hit" y que confiesa que ya está acostumbrado
a este tipo de repercusiones: en los ’90 ideó el
"pum para arriba" especialmente para Marcelo Tinelli.
Y, justamente, fue "ShowMatch" quien le dio trascendencia
popular a "lo pro". El ciclo incorporó la palabrita
de moda de la mano del falso Macri: mismo vestuario, exactos tics
del original. Hoy la gente llama a las radios y comenta que rebotar
con una chica "no es pro", que tener home theatre "es
pro" y que la recuperación de la droga de Diego Maradona
es un ejemplo de vida "pro".
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