Año XXII
Nº 1506 del 04-11-2005
Publicación semanal de Editorial Perfil

Ampliar Foto
Conductora: Susana Giménez >> Por el ejercicio profesional de la inocencia y su autodefinido sentido "patriótico".
 
Ampliar Foto
Conductor: Guillermo Andino >> Por defender, con espíritu de mujer moderna, la moral de Occidente.
 
HOME
CINE
CLASICA
DANZA
LIBROS
MUSICA
RESTORANT
TEATRO
TELEVISION
VIDEO
VIDRIERA
EDICIONES ANTERIORES
 
CARAS
CLARO
FORTUNA
HOMBRE
JOKER-CRUCIGRAMA
LOOK
LUZ
MIA
NEO
NOTICIAS
PARABRISAS
SEMANA
SEMANARIO
SUPERCAMPO
WEEKEND
  Estilos
  Ser (o no ser) PRO
  Una palabra que puso de moda la política y saltó a la vida ordinaria. Qué significa y quiénes son sus mejores exponentes.
 

...

"Ahora, lo que sigue, es transformar esto de moda en un modo. Continuar con lo pro de forma más conceptual. Marcar lo pro, aunque no tenga nada que ver con el partido Propuesta Republicana. Lo que sigue, es poner en marcha esta idea proactiva, que no es criticona, que piensa en positivo, que tiene empuje y va al frente. Me encantaría que se empezara a mirar la botella medio llena, en lugar de la medio vacía", concluye el creativo "pro".
Alto perfil. Y pensar que todo comenzó con un cepillo de dientes. Hoy estas tres letras están en nombre de programas de tele, chistes, muletillas. En boca de todos. Y también se convirtió en un estilo de vida. Lo pro hoy trasciende a la figura y el partido de Mauricio Macri. A tal punto, que el vicepresidente de la Nación, Daniel Scioli, asume que se ve reflejado con ciertos aspectos que definen a la tendencia pro (ver columna).
Cierto: muchos se preguntarán por qué tal o cual cosa es pro. Para esclarecer un poco se podrían diseñar algunos ítems que ayudarían a definir el perfil "pro". El pensamiento positivo, sin duda, es clave para entender de qué trata todo esto. Quienes se sienten identificados con esta movida van para adelante, nada los frena. La autosuperación es su lema. Es fundamental para cualquier pro actuar en forma provechosa. A veces con cierto arrojo, pero nunca, jamás, se deja de lado la sensatez.
De a ratos, este mismo optimismo que los identifica y los lleva a ir siempre viento en popa se presenta en dosis tan altas que corren el riesgo de caer en la ceguera, de no querer ver aquello que haría naufragar una visión promisoria o la concreción de un proyecto.
Los pro encuentran de lectura obligada libros como "Marketing personal", de Isabel Fricke Abela, que les ofrece las claves para el éxito seguro. O se sumergen en las páginas de "Las 48 leyes del poder", de Robert Greene, ejemplar que, lo dice su contratapa, contiene normas "que se aplican tanto en el ámbito del trabajo, en las relaciones, en la calle o mirando el noticiario de la noche y para lograr cualquier tipo de propósito".
Es que, un pro lo sabe antes que nadie: las reglas del marketing y la publicidad pueden ser aplicados tanto para decirle al peluquero cómo quieren que les haga el peinado como para obtener un desarrollo laboral impecable. Al fin y al cabo, la meta consiste en demostrarle a los demás lo que pueden y saben hacer. Postura, mirada, ropa, todo cuenta.
Una dieta balanceada es pro. Porque lo recomiendan los nutricionistas y para no crear desproporciones en sus figuras compran comida light, consumen dos litros de agua por día y cumplen una rigurosa rutina de ejercicios físicos. Los Mini Cooper, esos autos cool y caros, son un símbolo pro. Así como abandonar Pilar, para instalarse en el Delta, donde se respira naturaleza sin amontonamiento. El mal gusto es una cosa lamentable, pero lo aprueban en los demás.
Son pro los que proclaman la tolerancia religiosa y la ayuda a los que más lo necesitan. No miran para otro lado si ven a un pobre. Verdad es que a veces se pasan de rosca con sus aires tan naif y pregonan desde revistas de la farándula que lo más lindo del mundo sería "adoptar un negrito" como vía válida para contrarrestar la pobreza y dar el ejemplo.
Tener status es pro. Muchos de los que comulgan con esta movida dicen divino y divertido como muletilla habitual. No hay época más gloriosa para esta multitud de optimistas llenos de promesas que el aquí y ahora. ¿Nostalgia? Eso no es pro. Y nadie quiere quedar como antiguo. Puede que algunos los tachen de sosos, pero ellos saben que el culto a la prolijidad y las buenas costumbres es una forma de vida.
Ningún pro es bostero. Pero es muy probable que su equipo favorito sea Boca.
Los discursos moralistas del pro son celebrados por sus compañeretes de bar, de ministerio o de facultad. Tienen compromiso social, y lo hacen saber.
También es verdad que a los pro les gusta decir las cosas como son. Pero no siempre lo hacen: a) porque su corrección política no lo permite; b) porque hay que adaptarse a todo, lo bueno y lo malo; c) porque las críticas no les sientan bien; d) porque ante todo hay que mantener las formas y guardar las buenas costumbres; e) porque las malas palabras suenan feo.
Ya no importa de donde surgió la palabrita, lo que cuenta es que "lo pro" está diseminándose de la forma más instantánea y eficaz que se haya visto nunca. Parece una palabra extraordinaria, pero hay que tener cuidado con las modas: cabe la posibilidad de que muera de éxito. Y eso no es pro. l

Por:Ana Peré Vignau | Fotos: Cedoc.

< PAGINA ANTERIOR  
   
 

EDICIONES ANTERIORES | CorreoNoticias

Copyright 2003 Editorial Perfil S.A. all rights reserved