| La ciudad de
Haedo, ubicada a unos 20 kilómetros de la Capital
Federal, debe su historia y su actualidad rabiosa al paso
del tren. La estación de Haedo, la misma que el martes
1 ardió bajo las llamas, fue inaugurada hace 119
años, en agosto de 1886, y lleva ese nombre en honor
a Mariano José Haedo, el primer director de ferrocarriles
de la provincia de Buenos Aires. Antes que el tren llegara
a ese descampado, lo único que había allí
eran quintas y un galpón mugriento donde se arreglaban
dos locomotoras a carbón, La Catanga y La Ñata.
Hasta que un tren de la línea Sarmiento se detuvo
en la estación Haedo el martes 1 a las ocho y media
de la mañana, el Gobierno dormía el dulce
sueño de la decisiva victoria electoral del domingo
23. Dos centenares de pasajeros indignados por un retraso
en el servicio ferroviario estallaron de furia y despertaron
a la Casa Rosada: 15 vagones incendiados, la estación
destrozada por las llamas, 87 detenidos y 21 heridos enturbiaron
la primera acción de Gobierno con la que empezaron
estos segundos dos años que le quedan a Kirchner:
la realización de la Cumbre de las Américas
en Mar del Plata, que incluyó la visita de George
W. Bush, el presidente más poderoso de la Tierra.
¿Qué pasó en Haedo? ¿Las violentas
quejas fueron planeadas de antemano por grupos políticos,
tal como denunció el Gobierno? ¿Por qué
las fuerzas nacionales de seguridad tardaron largas horas
en llegar al lugar?
Cuidadosamente improvisado. A los pocos minutos de iniciada
la guerra en las vías, Martín Sabatella, el
intendente de Morón, se comunicó con León
Arslanian, el secretario de Seguridad bonaerense, que lo
tranquilizó a medias. Debían, le dijo, juntar
la suficiente cantidad de uniformados para lograr una superioridad
numérica con los manifestantes. Había un problema:
la mayoría de la Policía bonaerense estaba
en Mar del Plata, custodiando la sede de la Cumbre de las
Américas. Fue por eso que pidió a Aníbal
Fernández, el ministro del Interior, que envíe
una dotación de gendarmes y una brigada de la Policía
Federal. Pero recién a la una de la tarde llegaron
al lugar la gendarmería y la Federal. A esa altura,
la estación ya estaba destrozada, igual que los 15
vagones y varios negocios de la zona que fueron saqueados.
Arslanian culpó a Fernández por el retraso.
Fuentes de la Gendarmería aseguraron a NOTICIAS que
tardaron sólo 50 minutos en llegar a la estación
después de que fueron convocados por el Ejecutivo.
Es decir que habrían recibido la orden de movilizarse
recién a las 12:10 del martes 1.
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