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La brújula
lo llevó desde la Puglia -en el sur campesino de Italia-
hasta Chicago, Nueva York, Hollywood, Hawaii y Miami, pero en
el 2000 la aguja se detuvo en Buenos Aires. El chef italiano más
histriónico, Donato de Santis, cambió trashumancia
y glamour por afectos estables y un proyecto propio. Se casó
con Micaela Paglayan, una ex fabricante de ropa, fue padre, tuvo
un restaurante y lanzó dos libros de cocina.
Sin nostalgias de la época en que Robert de Niro, sentado
en la barra, le robaba los calamaretti de la fuente, el ex chef
personal de Gianni Versace (también deleitó a Madonna,
Silvester Stallone, Liz Taylor, Sean Penn, Gloria Stefan, Paul
Newman y más) está por inaugurar su showroom para
degustaciones y clases de cocina en Palermo Hollywood. En tanto,
divulga sus apetitosas recetas en el canal El Gourmet y escribe
los fascículos quincenales "Cocina con Donato",
de la revista "Hombre".
Noticias: A la hora de ponerse el delantal de cocina,
¿es más audaz y experimentador el hombre o la mujer?
Donato De Santis: El hombre se acerca a la cocina más
distendido, desenvuelto, casual; la mujer tuvo este rol por siglos.
Noticias: Pero, en general, el hombre hace el asado, la
salsa bolognesa o el pescado a la sal, y de ahí no sale…
De Santis: No, a mis cursos de cocina se acercan más
hombres, un 55 por ciento. Se interesan por los ahumados, los
vinos, los diferentes tipos de quesos…
Noticias: Eso sí, necesitan la rúcula, el
azafrán, no cocinan con lo que hay en la alacena…
De Santis: Sí, son más buscadores, usan
la mostaza de tal lugar, el azafrán que le trajo un amigo
de España (ríe). Tenemos menos responsabilidad y
queremos ser exquisitos.
Noticias: ¿La cocina les habilita la capacidad
de jugar, de improvisar sin exigencias?
De Santis: Les da una vía libre para que se manifiesten,
y ellos la explotan, la exaltan. Es la eterna disputa entre Martes
y Venus, el hombre vuela mucho más libre y salen cosas
copadas. La mujer es más ordenada y coherente al manipular
alimentos.
Noticias: A propósito, ¿por qué enchastran
toda la cocina para hacer algo? ¿No tienen noción
del espacio?
De Santis: Bueno…(sonríe), si uno se concentra
demasiado en el producto final, lo demás pasa a ser un
detalle. Se usa una serie de utensillos para lograr una textura,
un filtrado, una densidad y no te preocupás por lavarlos.
Hay hombres asombrosamente ordenados, tanto que el producto final
pierde contenido y dedicación.
Noticias: ¿Hay sabores y aromas más proclives
al gusto femenino y otros al masculino?
De Santis: Sííí, los agridulces
y aterciopelados son más para la mujer, los picantes y
los contrastes fuertes para el hombre. El mismo menú les
gusta con una terminología diferente: más poético
y sutil para ella, eso de "una capita de crocante crujiente",
un misterio que se devela al presentar el plato. A nosotros nos
gusta la información más precisa: "lomo izquierdo
de ciervo patagónico estacionado doce meses" (ríe).
Noticias: ¿Qué menú armaría
para seducir a una señorita, para impresionar en un almuerzo
de negocios, y para los amigos?
De Santis: Guau…, para una señorita vale
el misterio, algo volátil, con pequeñas señales.
El suspenso las fascina, y no eligiría una bondiola de
cerdo, que es más dificil de trabajar en un momento romántico
que un filete arrollado de lenguado. La invitaría a hacer
el postre juntos, que lo desmolde o le ponga la salsa, a esa altura
ya hay menos tensión y más piel. Si es para negocios,
haría algo con dos toques: bocaditos y un solo plato, ya
sea pasta, risotto o pescado, según la temporada. Si comen
demasiado, el negocio se interrumpe. Y con amigos, lo que haya…
no hay protocolo. Hacemos un pool y compramos lo mejor o nos conformamos
hasta con una pizza recalentada.
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