Año XXII
Nº 1506 del 04-11-2005
Publicación semanal de Editorial Perfil

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  Abril Pereyra Lucena (29)
  "Soy la oveja negra de la familia"
  Es la chica linda de las relaciones públicas. De apellido ilustre, empezó a trabajar a los 15 y fue aprendiz de Javier Lúquez. Amor y Roland Barthes.
 

Abril Pereyra Lucena saca una seda, una bolsita de tabaco, y se arma un cigarrillo. "Siempre me armo mi tabaquito, es como un ritual", dice. No se la imaginen onda mochilera, como esos chiquitos para quienes el cigarrillo armado es parte del hippismo de rigor. Abril está sentada en el bar del hotel Four Seasons, su apellido es Pereyra Lucena y es relacionista pública. O sea, sabe cómo mostrarse. O cómo uno se debe mostrar. Es parte de su trabajo (¿Su trabajo?: organizar eventos, convocar celebrities y lograr que todo y todos luzcan maravillosos). Por eso ese cigarrillo armado entre los dedos a ella le queda bien, sin duda. "También me gusta fumar habanos", continúa.
Noticias: ¿Ah, sí?
Abril Pereyra Lucena: Siiii. Para fumar menos empecé con los habanos chiquitos.
Noticias: Da mucho charme...¿no?
Pereyra Lucena: Puede ser, pero sólo los chiquitos, porque con los grandes me siento una mafiosa. Un día me encontré en (el restaurante) Casa Cruz con un habano enorme y una copa de vino, y dije: no puedo estar así....
Sólo unos pocos tienen apellido de calle porteña. Es una tentación, entonces, preguntar acerca de esas costumbres aristocráticas que deben conservar las familias de alcurnia. Parte del imaginario colectivo. Pero Abril corta, enseguida, cualquier desborde imaginativo: "Soy la oveja negra, tengo un apellido ilustre pero no tengo campos..., no tengo nada, lo del apellido es gracioso, ¿no? –dice, después de un silencio, como si hubiera reflexionado, y continúa- Es un esnobismo absurdo, tenés el apellido pero, ¿qué te da?".
De pronto se acuerda de su abuela materna, una señora elegante, cuidadosa de las formas, casada con un Olivares, fundador del famoso Instituto Olivares. "De ella heredé los muebles, y unas valijas Dior, increíbles… mi mamina era lo máximo, mi gran educadora. Porque soy hija de padres muy jóvenes, se casaron a los 18, me tuvieron y se separaron a los cinco meses, eran muy reos. En cambio mi abuela era súper correcta, educada, femenina, ella me inculcó lo que soy". Y como si se hubiera entusiasmado con la genealogía, también habla de su madre descontracturada, esa que la mandó a una escuela de artistas a la que iban los hijos de David Lebón y el de Charly García. "Estuvo bueno, porque a mí siempre me gustó lo artístico, de hecho estudié teatro muchos años", agrega.
Noticias: ¿Con quién?
Pereyra Lucena: Con Norman (Brisky), soy fan, lo amo. Norman me sacó la boludez.
Noticias: ¿La boludez?
Pereyra Lucena: Sí, a los 15, cuando empecé, iba con un buzo en la cintura, estaba traumada con mi culo. Norman un día armó una ronda, me hizo parar en una silla y le pidió a toda la clase que comentara sobre mi culo...

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