Año XXII
Nº 1506 del 04-11-2005
Publicación semanal de Editorial Perfil

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  Kevin Johansen (38)
  "Siempre estoy fuera de lugar"
  Es mitad argentino, mitad gringo y nómade. Historias de Nueva York y canciones "des-generadas".
 

Hagan la siguiente prueba: busquen una foto del Piojo López y pónganla junto a la de Kevin Johansen. ¡Separados al nacer! "Uy, somos iguales, ¿viste?", dice Johansen con cara de recién levantado, voz grave -la de siempre, pero que también parece de recién levantado- y anteojos negros casi amurados a las sienes. "Fue muy gracioso el día que me di cuenta del parecido: fue en el ‘95, mi hermana vivía en Buenos Aires y yo en Nueva York, y me mandó por fax una foto mía gritando un gol. "Muy bueno el Photoshop", le dije. "No estúpido, no sos vos, mirá el partido de la Selección", me respondió. Y me puse a mirarlo y me quedé como quince minutos, no lo podía creer. Yo pienso que el viejo Johansen anduvo sembrando semillas en Córdoba…" (risas).
Noticias: ¿Nunca te lo cruzaste al Piojo?
Kevin Johansen: No. Siempre digo que tenemos que hacer un video juntos, en un estadio, él tocando la viola y yo solo frente al arco, errando goles fáciles.
Kevin Johansen es un tipo raro. Mejor dicho, su historia es un tanto peculiar. No estaría mal inventar la expresión "yo tengo una vida a lo Kevin Johansen", para definir cierta mezcla de nomadismo innato, identidad ecléctica, infancia agitada y personalidad adaptable. Claro que para eso es necesario haber tenido, por ejemplo, una padre desertor de Vietnam, una madre argentina políglota e hiperculta, haber nacido en Alaska y haber vivido en varios países. Y contarlo. (Ah, y tener un doble famoso, claro).
Noticias: ¿Robás mucho con eso de que naciste en Alaska?
Johansen: Y sí, robo un montón (risas, otra vez)... Pero me cayó la ficha en serio al volver de Nueva York, en el 2000. Me dije: "pucha, viví hasta los 12 en los Estados Unidos, después en la Argentina, en Uruguay, después 10 años en Nueva York, ah, y cierto que nací en Alaska, porque mi viejo no quiso ir a Vietnam. Mi vida es muy extraña. Y empecé a decirlo porque me pareció que era raro, sin darme cuenta de que era algo marketinero.
Marketinero o no, lo cierto es que por vía materna la historia también viene agitada. Su madre, cuenta Johansen, se escapó de su familia de clase media conservadora para estudiar filosofía y psicología en los Estados Unidos. "Hablaba siete idiomas, era escritora, leía incesantemente y escuchaba de todo: desde los Beatles hasta Tita Merello, Víctor Jara, Violeta Parra; era socialista, feminista".
Noticias: ¿Sabías hablar castellano cuando viniste a la Argentina?
Johansen: No, muy poco. Decía "uno dos tres, huevo frito"… era un gringo. Pero un gringo con una vieja argentina que había estado casada, después de que se separó de mi padre, con un mexicano. Igual uno de chico habla lo que habla el entorno. Al llegar, por suerte, tuve un primo que me enseñó y me acuerdo que en sexto grado dejé boquiabierta a la maestra porque me había memorizado el preámbulo de la Constitución ..: "Nos, los representantes…".
Noticias: ¿Te aburre que te pregunten sobre tu historia?
Johansen: No, no me aburre porque me parece que es muy loco lo que me pasó. Para mí es una forma de entenderme: "ah, ok, claro, soy medio aparato por ésto, ahora entiendo". Veo la tapa de mi último disco, "City Zen", y estoy subido al techo de un bondi, un 60, en posición de loto. Estoy desubicado físicamente. Con el otro disco, "Sur o no sur", pasa lo mismo: estoy caminando para atrás como un cangrejo. Es esa sensación de estar fuera de lugar todo el tiempo.

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