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Hagan la siguiente
prueba: busquen una foto del Piojo López y pónganla
junto a la de Kevin Johansen. ¡Separados al nacer! "Uy,
somos iguales, ¿viste?", dice Johansen con cara de
recién levantado, voz grave -la de siempre, pero que también
parece de recién levantado- y anteojos negros casi amurados
a las sienes. "Fue muy gracioso el día que me di cuenta
del parecido: fue en el ‘95, mi hermana vivía en
Buenos Aires y yo en Nueva York, y me mandó por fax una
foto mía gritando un gol. "Muy bueno el Photoshop",
le dije. "No estúpido, no sos vos, mirá el
partido de la Selección", me respondió. Y me
puse a mirarlo y me quedé como quince minutos, no lo podía
creer. Yo pienso que el viejo Johansen anduvo sembrando semillas
en Córdoba…" (risas).
Noticias: ¿Nunca te lo cruzaste al Piojo?
Kevin Johansen: No. Siempre digo que tenemos que hacer
un video juntos, en un estadio, él tocando la viola y yo
solo frente al arco, errando goles fáciles.
Kevin Johansen es un tipo raro. Mejor dicho, su historia es un
tanto peculiar. No estaría mal inventar la expresión
"yo tengo una vida a lo Kevin Johansen", para definir
cierta mezcla de nomadismo innato, identidad ecléctica,
infancia agitada y personalidad adaptable. Claro que para eso
es necesario haber tenido, por ejemplo, una padre desertor de
Vietnam, una madre argentina políglota e hiperculta, haber
nacido en Alaska y haber vivido en varios países. Y contarlo.
(Ah, y tener un doble famoso, claro).
Noticias: ¿Robás mucho con eso de que naciste
en Alaska?
Johansen: Y sí, robo un montón (risas,
otra vez)... Pero me cayó la ficha en serio al volver de
Nueva York, en el 2000. Me dije: "pucha, viví hasta
los 12 en los Estados Unidos, después en la Argentina,
en Uruguay, después 10 años en Nueva York, ah, y
cierto que nací en Alaska, porque mi viejo no quiso ir
a Vietnam. Mi vida es muy extraña. Y empecé a decirlo
porque me pareció que era raro, sin darme cuenta de que
era algo marketinero.
Marketinero o no, lo cierto es que por vía materna la historia
también viene agitada. Su madre, cuenta Johansen, se escapó
de su familia de clase media conservadora para estudiar filosofía
y psicología en los Estados Unidos. "Hablaba siete
idiomas, era escritora, leía incesantemente y escuchaba
de todo: desde los Beatles hasta Tita Merello, Víctor Jara,
Violeta Parra; era socialista, feminista".
Noticias: ¿Sabías hablar castellano cuando
viniste a la Argentina?
Johansen: No, muy poco. Decía "uno dos tres,
huevo frito"… era un gringo. Pero un gringo con una
vieja argentina que había estado casada, después
de que se separó de mi padre, con un mexicano. Igual uno
de chico habla lo que habla el entorno. Al llegar, por suerte,
tuve un primo que me enseñó y me acuerdo que en
sexto grado dejé boquiabierta a la maestra porque me había
memorizado el preámbulo de la Constitución ..: "Nos,
los representantes…".
Noticias: ¿Te aburre que te pregunten sobre tu
historia?
Johansen: No, no me aburre porque me parece que es muy
loco lo que me pasó. Para mí es una forma de entenderme:
"ah, ok, claro, soy medio aparato por ésto, ahora
entiendo". Veo la tapa de mi último disco, "City
Zen", y estoy subido al techo de un bondi, un 60, en posición
de loto. Estoy desubicado físicamente. Con el otro disco,
"Sur o no sur", pasa lo mismo: estoy caminando para
atrás como un cangrejo. Es esa sensación de estar
fuera de lugar todo el tiempo.
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