Año XXII
Nº 1506 del 04-11-2005
Publicación semanal de Editorial Perfil

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UN LUJO. Shorter puso toda su historia en el escenario del Gran Rex.
 
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  MUSICA
  Lo mejor del jazz
  El cuarteto de Wayne Shorter dio un concierto en el teatro Gran Rex de Buenos Aires.
 

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Pocas veces es posible asistir a un concierto de la importancia del que dieron Wayne Shorter y sus músicos. Figura fundamental del jazz en el último lustro, integrante del quinteto de Miles Davis de la década del ‘60, del cuarteto de John Coltrane y del Art Blakey's Jazz Messengers, co-fundador -junto a Joe Zawinul- del recordado Weather Report -grupo líder de los inicios del jazz-fusión-, Shorter ha rendido ya todos los exámenes; y los ha aprobado con creces. Pasó con solvencia por el bebop y el hard bop, lideró la fusión, y exhibe novedades y talento en cada una de sus formaciones solistas. Y en ese marco, este cuarteto del saxofonista alto y tenor, debe ser de los más compactos que ha constituido. Cada uno de ellos -el panameño Danilo Pérez en piano, y los norteamericanos John Patitucci en contrabajo y Brian Blade en batería- son solistas consagrados, grandes improvisadores y excelentes músicos a la hora de integrarse al grupo.
Shorter puso toda su historia en el escenario del Gran Rex, repleto en día de semana. Esta formación tiene cinco años tocando; y las horas pasadas en distintos escenarios se nota. Está claro el papel de líder que le cabe al saxofonista; pero es tal la destreza técnica y la capacidad de improvisación del resto de los músicos, que a lo largo de la noche ese lugar de "frontman" va pasando por distintas manos.
El lenguaje utilizado en este caso, lo coloca a Shorter en los tiempos compartidos con Davis. Al revés que en el jazz clásico -en que la presentación de la melodía y el esquema armónico da paso, luego, a las improvisaciones-, en su concierto nada se expone claro ni previsible. La libertad absoluta con que manejan los solos los hacen circular por los caminos del free-jazz o de la música culta contemporánea; los temas no quedan expuestos sencillamente sino que se van armando a medida que transcurren, los ritmos -y hasta los pies- se modifican en el transcurso.
Jazz para un público entrenado -a considerar el entusiasmo manifestado-, también la lista de títulos es algo aleatorio para Shorter y sus compañeros. "Over shadow hill way", "Beyond the sound barrier" y "Joy Ryder" fueron algunas de las piezas escuchadas. Aunque en realidad muy poco importa de qué temas se trate, puesto que lo más interesante está en la ejecución, en la "performance", en la puesta en acto que tiene una espontaneidad absoluta.

   
  Por: Ricardo Salton | Fotos: Eduardo Lerke.
 

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