Año XXII
Nº 1513 del 24-12-2005
Publicación semanal de Editorial Perfil

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Peor político L. Borocotó
 
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Frustración política Rafael Bielsa
 
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  Lo mejor y lo peor del 2005
  Un jurado convocado por NOTICIAS eligió ganadores y perdedores del año. El papelón de Borocotó y la frustración de Bielsa. Kirchner lidera.
 

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Uno que seguro no tendrá el dilema de qué hacer con su prestigio es Alberto Fernández. El jefe de Gabinete se llevó dos premios que no lo son tanto: lo votaron como peor funcionario y político más antipático. Fernández ya había ganado este último premio en el 2004 y se quejó, parece que no coincide con la opinión del jurado y se considera un hombre amable. "El problema es que hace el trabajo sucio de este Gobierno, es el (Carlos) Corach de Kirchner", explica uno de los votantes. Es cierto: el jefe de Gabinete fogoneó el pase de Borocotó que terminó en escándalo. Se conocían de sus épocas de cavallistas y comparten el amor por Argentinos Juniors. Suficiente para que Fernández llevase al pediatra al despacho de Kirchner para sacarse una de las fotos más caras de la política nacional. El Presidente ganó un voto en el Congreso pero es probable que haya perdido muchos en urnas del futuro. Un pésimo negocio. Lo mismo que las elecciones en la Capital Federal, detrás de las cuales también estuvo el jefe de Gabinete. Igual, Kirchner no es un presidente atento a las formas y él mismo cosechó un par de votos como el más antipático. Fernández -una polea central en el mecanismo de poder de la actual administración- parece consolidado en su cargo. Corach, por caso, salió como el político más antipático entre 1997 y 1999, los años que lo consolidaron como el hombre fuerte del gobierno de Menem. Hay veces que el poder se paga con antipatía.
Disparate. En cuanto al proyecto más disparatado, el ganador resultó la iniciativa de construir un gasoducto entre Venezuela y la Argentina, anunciada durante la tórrida reunión que Kirchner y Hugo Chávez mantuvieron en Venezuela en noviembre de este año. En aquel encuentro también se negoció que Chávez comprará títulos de deuda argentina, una especie de seguro financiero que adquirió sentido a las pocas semanas, cuando Kirchner anunció que cancelaría la deuda con el FMI con las reservas del Banco Central. La plata de Venezuela servirá de bálsamo en el caso de que la Argentina entre en dificultades luego de deshacerse del escudo de las reservas. Lo curioso es que el proyecto más disparatado del 2004 fueron las frustradas inversiones de 20 mil millones de dólares que China realizaría en la Argentina, un proyecto que también involucraba la cancelación de deuda: aquel aporte, se difundió entonces, comprometía dinero fresco para pagar las obligaciones con el FMI. Al final, China nunca puso nada, pero Kirchner igual pagará todo lo que debía. China o Venezuela, la obsesión del Presidente era una, cancelar la deuda, y este fue el año en que logró concretarla.
Para Joaquín Morales Solá (quien forma parte del jurado), en cambio, no hay grandes novedades. El analista político de La Nación se ha convertido en un clásico: por cuarto año consecutivo resultó el mejor periodista. Lo siguen Jorge Lanata y Marcelo Longobardi, dos periodistas que, al igual que Morales Solá, son críticos con el Gobierno. En cuestiones de prensa, la independencia garantiza prestigio. Mientras que en el 2002 y en el 2004 Morales Solá compartió la distinción con Nelson Castro, esta vez reina en soledad. Otro que está solo es Eduardo Feinmann, la contracara de Morales Solá: fue elegido como el peor periodista del 2005. Feinmann también repite el puesto que obtuvo en el 2004, cuando reemplazó a su jefe Daniel Hadad, en el reinado de los menos queridos. A Hadad lo votaron como peor periodista en 1995, 1996, 1999, 2000 y 2002. Fueron los años de su consolidación como empresario.
En los negocios también hay continuidades: Luis Pagani, presidente de Arcor retiene el título de mejor empresario que había conquistado en el 2002 y revalidado en el 2004. Su empresa fabrica golosinas que vende en 120 países y factura U$S 1.300 millones anuales. Todo un récord. Otro que aspira al récord es Enrique "Pepe" Albistur. Uno de los encuestados -que es muy ingenioso pero pidió mantenerse en el anonimato- lo votó como peor funcionario y como mejor empresario. Su interpretación es que el secretario de Medios resulta más efectivo cuando resguarda los intereses de su empresa que cuando intenta lo mismo con los del Estado. l

Por: Nicolás Cassese | Fotos: Presidencia de la Nación y Cedoc.

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