| Se zambulle en las
emociones sin red. En la literatura y en la vida. Carlos Balmaceda
bucea en rincones oscuros del ser humano, pero también
se apasiona nadando en los mares del erotismo y la sexualidad.
En su libro "Manual del Caníbal", el escritor
marplatense fusionó el canibalismo con la pasión
de una relación incestuosa. La obra fue vendida a España,
Alemania, Holanda y México y está cerrando números
con una editorial norteamericana que publica los libros de José
Saramago y Umberto Eco.
Noticias: Lo de caníbal no es una metáfora, ¿por
qué eligió un tema macabro?
Carlos Balmaceda: Hay distintos planos: el canibalismo en sí
mismo y el de la sensualidad, y a mí me interesaba explorar
una historia que tocara todos los sentidos de una manera activa.
Los sentidos están aplicados, los deseos ejercidos, las
tentaciones actuadas y las miseras aceptadas y no conjuradas.
Pero también sirve para ver cómo se va sofisticando
la violencia y pasando a un morbo tal, que lleva a sentir placer
en el uso de la violencia. Creo que estamos en un momento en que
se está ejerciendo la violencia con mucho placer. Pero
también me gusta la sensualidad, que es algo que genera
muchas crisis.
Noticias: ¿Por qué genera crisis?
Balmaceda: Tenemos contradicciones éticas y morales. Y
los argentinos somos muy particulares: con la tendencia a la melancolía
y a la hipocresía vamos de la euforia a la tristeza, y
nos sentimos fascinados, pero después nos genera culpa.
Noticias: ¿Por qué insertó en la novela
los tiempos de la dictadura?
Balmaceda: Es la saga de una familia de cocineros que va viviendo
momentos dorados y denigrantes y que refleja lo que pasa en la
sociedad, a lo largo de cien años. Y al focalizar el libro
en Mar del Plata, no podía eludir cosas que sucedieron
en esos momentos históricos. Me interesó donde hubo
un ejercicio de apropiación del otro en forma satánica.
Y el comerse al otro es convertirlo en lo que no es: desaparece,
no está más. Eso está inscripto en nuestra
sociedad; se dice "nos lo comimos crudos" o "me
comí un bombonazo". La dictadura no sólo devoró
a las personas, se comió las expectativas, la esperanza,
la utopía...
Noticias: El protagonista se juega a fondo en todo: se come
a su tía después de una relación incestuosa,
¿Balmaceda se juega a fondo?
Balmaceda: En la literatura, sí. En la vida hubo momentos
en que no. Pero hace años tuve rupturas muy fuertes y duras.
Y lo pasional tocó otras esferas: en lo literario decidí
escribir lo que me gustaba y generó un cambio muy grande,
más del que imaginaba.
Noticias: ¿Cuál fue el disparador?
Balmaceda: Darme cuenta de que estaba haciendo lo que no quería.
Estaba viviendo una historia de amor que no me interesaba. Tenía
que jugar a fondo con mis emociones, mis sentimientos y mis deseos,
con el costo que eso conlleva.
Noticias: ¿Por qué uno se queda en un lugar incómodo?
Balmaceda: A mí me sorprende ver a los argentinos resignados
con la pobreza y la marginalidad, que no aceptan que eso se puede
cambiar. Hay mucho miedo al cambio y el descreimiento de que uno
tenga las energías para llegar a lograr lo que quiere.
Eso genera inmovilización o comodidad. Hasta que uno se
arriesga a cambiar y pone en juego las energías para llegar
adonde quiere. Cueste lo que cueste. En mí se produjo y
estoy feliz.
Noticias: ¿Adónde quería llegar?
Balmaceda: A dedicarme más a la literatura y dejar otros
trabajos que no tenían que ver con escribir, pero que producían
efectos económicos interesantes.
Noticias: ¿Son incompatibles la literatura con la pasión
de una mujer?
Balmaceda: Es incompatible vivir una situación de pareja
en la que no hay pasión con el ejercer una pasión
tan intensa como es la literatura, que exige una entrega total.
Ahora estoy viviendo una historia de amor maravillosa y literariamente
he encontrado puntos que no había hallado antes.
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