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No arrasa en los ratings de audiencia, pero Rolando Hanglin,
igual, ya es un habitante consagrado de ese Parnaso en el
que brillaron las grandes estrellas de la radiofonía
argentina y que se llama "segunda mañana"
(la primera mañana es el horario de 6 a 9). También
entre las 9 y las 12 hicieron época Cacho Fontana
y Héctor Larrea. Pero "Lanny", que es relativamente
nuevo en ese horario (está desde el 2002), no es
un conductor en sentido estricto y ni siquiera tiene a todos
sus columnistas en la mesa, sino que ellos van desfilando,
dicen y se van. Y en los reportajes pocas veces interviene
alguien más que él.
Hanglin, como todos en "RH Positivo", ha creado
un personaje: sabe escuchar, es gracioso, original y observador
de las costumbres (señala que el varón actual
conoce la caca del bebé), no interrumpe ni enfrenta
(al entrevistado, de ser necesario, lo insulta directamente
el oyente, como le pasó al director saliente del
Hospital Moyano). Es buen actor (su último hallazgo
es "Cabroni el andropáusico"), le interesa
el sexo (es lo que ciertas vecinas de los años 50
llamarían un "perdulario de buen corazón"),
sabe que los consejos no sirven pero los da igual, cuenta
maravillosamente películas (a veces se excede y deja
entrever el final), promueve el nudismo y es comprensivo.
Y como cree que para un buen entrevistador no hay personas
"comunes", a todas sabe encontrarle algún
atractivo.
Otras veces esta columna ha hablado sobre Hanglin. ¿Pero
quiénes lo acompañan? Florencia Ibáñez
es una de las creaciones más dúctiles, porque
teniendo la mejor voz (es locutora) no sólo la usa
en el sentido tradicional sino también para crear
y transmitir resonancias corporales, como hacen las mejores
actrices: gemidos, exaltaciones, sensaciones. Con Hanglin
y Mario Mactas componen un trio ejemplar en "El gato
y el zorro" (Noticias 1472). Es muy ponderable, también,
el trabajo de María González Bergez (productora,
secundada por Carla Mitrani, Silvio Ferrer y Hernán
Valles) que, especialmente cuando no hay noticias fuertes,
siempre encuentra a quien vio un OVNI o tiene algo interesante
para contar.
Sergio Kanevsky, además del tema deportivo, obtiene
un bolo en la conducción. Edgardo Alfano es prolijo
(política) y Cecilia Absatz (espectáculos)
opina, generalmente, desde el lugar de la mujer. José
Luis Alvarez Fermosel sigue retratando al señorito
español y Ricardo Trípoli es el responsable
de la puesta en el aire.
Cada uno pone lo suyo. El conductor los escucha a todos,
como escucha a los oyentes. Pero, en definitiva, y aunque
no se note, siempre van todos para dónde Hanglin
quiere ir. Es, en una dilución, la vieja fórmula
de Henry Ford: "El mejor conductor es aquel que conduce
con imaginación...imagina que su familia va con él
en el auto". l
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