Año XXII
Nº 1514 del 31-12-2005
Publicación semanal de Editorial Perfil

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NOMINADOS. Los participantes se presentaron a la "gala", el show donde muestran sus progresos y se exponen a un jurado de especialistas.
 
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  En busca de fama
 

"Operación Triunfo, tercera generación". Reality show. Lunes a las 21 por Telefe. Conducción: Marley. Dirección: Eugenio Gorkin. Producción general: Marcos Gorban. Productores asociados: Martín Kweller y Marcelo Kohen. Producción musical: Eduardo Frigerio y Angie Arbesu. Escenografía: Seijas.

 
 

* * * *
En su tercera temporada, "Operación Triunfo" parece haber alcanzado la velocidad de crucero. El reality donde un grupo de jóvenes compiten por convertirse -previo entrenamiento y voto del público mediante- en estrellas de la canción es a esta altura un formato que la producción domina y al que sabe sacarle el jugo. Entre diez mil candidatos que se presentaron al casting, fueron elegidos los veintiuno participantes que el 5 de diciembre último se presentaron en la primera "gala", el show donde semanalmente los alumnos de la Academia muestran sus progresos y se exponen al juzgamiento y las nominaciones emitidas por un jurado de especialistas. Los chicos habían comenzado el entrenamiento el 24 de noviembre, bajo las directivas de los docentes (Rodolfo Vals, Sebastián Mellino, Rubén Goldín, Guadalupe Vidal del Carril y la directora de la Academia, Marcela Paoli) y en la noche del debut, recibieron la visita de Ricky Martin, en vivo, y los saludos grabados de Shakira y Chayanne, entre otros famosos. Fue un modo de sumarle brillo a un ciclo de cuidada puesta en escena y escenografía convincentes.

En el superpoblado mundo del reality-show, "Operación Triunfo" tiene una ventaja: si bien en fidelidad al género, apuesta a crear celebridades, obliga a los participantes a realizar un aprendizaje. Sabido es que el carisma es fundamental para ganarse los favores de los espectadores. Pero, con independencia de esa característica que la naturaleza reparte a su antojo entre la gente, en este reality todos los jóvenes deben transitar el duro camino del entrenamiento. Además, el hecho de que las nominaciones surjan del jurado, tras evaluar los progresos de cada quien, promueve la valoración del esfuerzo. La decisión final la tendrá el público, es cierto. Pero lo hará entre aquellos que, según los especialistas en materia musical, hayan alcanzado el mejor desempeño.

La versión 2005 muestra progresos en algunos aspectos. Al menos hasta la tercera gala (excepcionalmente se emitió en día martes), el programa ha tenido el acierto de evitar la exacerbación de las emociones; es de desear que a medida que transcurran las expulsiones de la Academia, siga resistiendo a la tentación de la sensiblería. Marcela Paoli, por su parte, bajó el nivel de histrionismo -que en el 2003, había explotado a tope jugándola de maestra estricta y al año siguiente, de compinche de sus alumnos-, actitud que redunda en beneficio del producto. La duración de cada entrega, en cambio, sigue siendo un punto débil. Por muy interesado que esté el público en las alternativas del concurso, las tres horas de la tercera gala, por caso, resultaron un exceso evitable. l

   
    Por: Enrique Destaville | Fotos: Cedoc.
 

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