| Los Kirchner son personas
audaces. A mediados de diciembre, mientras pasaban por arriba
a los legisladores de la oposición durante el casi inexistente
debate del Presupuesto 2006, la senadora Cristina Fernández,
abruptamente, planteó una cuestión de privilegio
para acusar al vicepresidente Daniel Scioli de armarle operaciones
de prensa en su contra.
Lo que ahora se pudo saber es que una hora antes de su encendida
intervención, la señora habría recibido una
carpeta con la desgrabación de escuchas telefónicas
sobre el titular del Senado. Un ministro, un jefe de la SIDE,
un encargado administrativo del Congreso ex agente de Inteligencia
y un ex ministro de este Gobierno, reconocieron ante NOTICIAS
que el vicepresidente de la Nación fue (y probablemente
aún lo sea) "objeto de análisis" de sectores
de inteligencia. Una altísima autoridad del Gobierno las
habría ordenado a Francisco "Paco" Larcher, ex
director del Banco de Santa Cruz, y actual Nº8 de la Secretaría
de Inteligencia del Estado, SIDE. Para no exponerse a algún
tipo de control de la operación -manifiestamente ilegal-,
el método aplicado fue el que los funcionarios llaman de
"tercerización": un equipo de ex técnicos
de las empresas telefónicas se encarga de "pinchar"
las comunicaciones del "blanco" elegido. Cuando se trata
de casos potencialmente explosivos, como el de Scioli, este mecanismo
permite que si cae algún culpable de las escuchas, estos
no sean empleados de la SIDE. Una fuente de la SIDE que supo del
operativo, pero que no accedió a los contenidos de las
grabaciones, aseguró que el trabajo sobre el vicepresidente
apenas requirió de la módica tarifa de $ 300 por
día.
"Ojota", el organismo de observaciones judiciales que
funciona dentro de la Secretaría para interceptar legalmente
los teléfonos -actualmente a cargo de Santiago Vila-, ha
dejado de ser confiable para el Gobierno: cualquier integrante
de la Comisión Bicameral de Inteligencia podría
investigar, por ejemplo, si los registros de las "pinchaduras"
coinciden con las órdenes judiciales respectivas. Y provocar
un grave escándalo institucional si se comprobaran tales
irregularidades. Está claro: no hay forma legal de que
la SIDE pusiera bajo seguimiento a Daniel Scioli, sin la intervención
de un juez.
El ministro del Interior, Aníbal Fernández, fue
consultado sobre esta investigación periodística,
pero se negó a responder. Prefirió seguir con sus
vacaciones en Villa Gesell.
Leer la nota completa en esta edición de Revista
Noticias.
Por: José Antonio Díaz y Nicolás Wiñazki (Desde
Punta del Este) | Fotos: Diego González y Cristian Welcomme (desde
Punta del Este), Marcelo Escayola (desde Villa Gesell) y Cedoc.
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