| A Chiche Gelblung
no le va a gustar este comienzo. Pero se supone que podrá
comprenderlo. Después de todo, el periodismo no es más
que eso que dice él, un recorte arbitrario y subjetivo
de la realidad. A las 9 de la mañana, en una confitería
céntrica de Pinamar, Gelblung pide café con leche,
medialunas, agua mineral sin gas y que no le pregunten por los
pescados que una vez compró para fingir en una foto un
caso de contaminación provocado por un atolón cercano.
No.
Noticias: ¿No?
Samuel Gelblung: No, basta, cómo puede ser que todavía
insistan con eso.
Noticias: Bueno, su anécdota no registra antecedentes.
Gelblung: No. Ya no quiero hablar de eso.
Cuando era apenas un cronista en formación, una revista
lo envió al Atolón de Mururoa donde -a causa de
una prueba nuclear en el Pacífico- habían aparecido
miles de pescados muertos en las orillas. Pero llegó tarde
y las playas estaban limpias. La marea se había llevado
todos los peces muertos. Entonces Gelblung fue al mercado, compró
pescados y los tiró sobre la arena para hacer la foto.
El lo reconoció. Pero ahora no quiere hablar de eso.
Noticias: ¿Cambió la forma de hacer periodismo?
Gelblung: Cambiaron muchas cosas, pero la esencia del periodismo
sigue siendo tener los ojos abiertos. Cambió la información.
Hace tres días "La Nación" tituló
que el 70 por ciento de los chicos no se lava los dientes. Imaginate
si Mitre, que hizo el diario desde su condición de prócer
para que sea una tribuna de doctrina, ve en la tapa que los chicos
no se lavan los dientes. Se muere. Lo que antes era tema menor,
hoy llega a la portada. Esa tapa de "La Nación"
es el símbolo del cambio del periodismo.
Noticias: ¿Quiere decir que el periodismo se ablandó?
Gelblung: Hay un periodismo distinto. Medios que antes reproducían
informaciones de la macroeconomía y del Estado se dieron
cuenta de que a la gente le pasan otras cosas. Después
veremos cómo lo cuentan. Creo que en la Argentina es muy
difícil hacer estadística. Hace doce años
yo manejaba estadísticas dudosas y hasta decían
que me las inventaba.
Noticias: ¿Y era cierto?
Gelblung: Algunas veces, sí. Todos los datos que acá
te dan los médicos sobre enfermedades cardiovasculares
y esas cosas son de los Estados Unidos. Nosotros no tenemos datos
de nada. Se dice cada barbaridad…
Noticias: ¿Usted dijo muchas?
Gelblung: No, nunca digo cualquier cosa. Jamás. Pude equivocarme
como cualquiera.
Noticias: ¿Se arrepiente de algo?
Gelblung: Todo el mundo se arrepiente de ciertas cosas. En lo
personal, en lo profesional. Todos cometemos errores.
Noticias: Y usted, como editor, ¿de qué
manera detectaba los temas que podían llegarle a interesar
a la gente?
Gelblung: Uno no hace lo que quiere la gente. Uno hace lo que
uno quiere. Si fuera fácil detectar lo que quiere la gente,
haríamos un éxito tras otro. Cuando murió
Picasso, decidí hacer la tapa de la revista "Gente"
con él y tuve un problema porque el dueño de la
editorial me llama y me dice: "¿Usted enloqueció?
¿Cómo va a dar a Picasso en la tapa? ¿Qué
tiene que ver la revista Gente?". "Pero se murió
Picasso -le dije- voy a dar a Picasso en la tapa y un póster
de Picasso. A la gente le va a interesar". Tuvimos que reeditar.
Noticias: ¿Agotaron?
Gelblung: Claro. A veces la pegás, a veces no.
Noticias: ¿Y con "Memoria" la pegó?
Gelblung: "Memoria" se atrevió a cosas que no
se atrevió nadie.
Noticias: Al detector de mentiras, por ejemplo.
Gelblung: En "Memoria" se operó a gente en cámara.
Cirugías plásticas en el aire, antes que la televisión
de los Estados Unidos.
Noticias: Pero Chiche, dígame la verdad, ¿era
cierto todo lo que veíamos por televisión?
Gelblung: Por supuesto, claro. Pata Villanueva fue y se sometió
a una cirugía en el piso.
Noticias: Fue muy criticado por eso.
Gelblung: Vapuleado. Pero hoy tenemos "Transformaciones".
Cuando lo hacía yo estaba todo mal. Es razonable: Karina
Mazzoco es más linda.
Noticias: ¿Entonces, "Memoria" era un
laboratorio de ideas?
Gelblung: Un lugar de ensayo de ideas, algunas demasiado avanzadas,
otras no tanto.
Noticias: En su momento, tanto "Memoria" como
Mauro Viale eran sinónimo de amarillismo, pero ahora hay
una generación de público joven que los reivindica.
Gelblung: La dualidad Mauro-Chiche tiene su origen en el caso
Cóppola, el episodio mediático que dominó
el periodismo argentino en los ‘90. "Clarín"
lo dio en tapa durante 90 días seguidos. Desde que lo metieron
preso a Cóppola hasta que salió. Ni con la guerra
de Malvinas pasó algo así. Mauro y yo tuvimos una
coincidencia mediática. Pero él siguió dos
años más con el tema y nosotros un día decidimos
no darlo más.
Noticias: ¿Le gusta que lo comparen con Mauro?
Gelblung: Mauro es el mejor productor periodístico de la
Argentina. Cuando vos estás durmiendo, él está
despierto. Creo que, en los últimos años, no ha
dormido ni media hora. Los cuestionamientos hacia mí vinieron
por la misma velocidad. Pagué el precio de la anticipación.
Si opero gente en cámara diez años antes que en
los Estados Unidos, alguna idea tenemos en la cabeza. Nosotros
le hicimos un lifting a Pata Villanueva y nos mataron. Hoy operan
a la Tota Santillán y no dicen nada. Pata, por lo menos,
era una modelo.
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