Horacio Caride
y Fabricio López entretienen e informan en este ciclo
que ya tiene dieciocho años en el aire. Ellos son
periodista y locutor respectivamente, pero no hacen de esa
especificidad una exclusión maniquea. Y tal como
en muchas emisoras ya es habitual, tampoco ellos cuentan
los domingos con determinadas apoyaturas: no hay columnas
fijas, ni corresponsales, ni datos generales sobre el tránsito,
aunque los domingos de verano son días de ruta. Con
los diarios y sus suplementos se las ingenian para dar a
conocer la actualidad, las notas de color y hasta algunos
editoriales. Eso los obliga a improvisarse como críticos
de espectáculos o deportes y a comentar toda la información.
Los temas musicales son elegidos criteriosamente y siempre
con el "disparador" de una noticia (el cumpleaños
de Plácido Domingo para escuchar al tenor, algún
dato de Calamaro para ponerlo al aire). Pueden sufrir algún
resbalón, por ejemplo comentar una película
y olvidar el título y el nombre de una actriz, pero,
PC mediante y más laboriosos que impecables, siempre
dan a conocer lo esencial de cada tema.
Otros sostén de "Domingo tempranísimo"
es el diálogo con la audiencia, a través del
teléfono o de internet. Y eso merece un comentario.
Porque el oyente informático no incide a la hora
de facturar publicidad local y, sin embargo, sí señala
datos: la potencia sonora hace que unas radios se escuchen
más que otras, pero internet y la PC las igualan
a todas en el exterior del país. Y además
son excelentes los mensajes que constantemente Caride y
Fabricio reciben por email desde Africa, China o Rusia y
otros lugares.
Como la radio es en lo esencial un modo de lenguaje, Caride
y Fabricio dan lugar, aunque resulte insólito, a
otro tipo de análisis: el de las parejas en el aire.
Más allá de lo ideológico, se sabe
que algunos dúos hicieron historia (para citar dos
casos Bernardo Neustad-Mariano Grondona y Faustino García-Lino
Pontevedra en el Rotativo del Aire de Rivadavia).
Esas duplas enseñaron que, una pareja, radial o no,
comparte un proyecto, un espacio y un tiempo. Y mostraron
que la comunicación entre dos personas, además
de ser el acto mínimo de intercambio emocional y
de lenguaje, es de una enorme complejidad. En el duo Caride-Fabricio,
como lo haría un terapeuta en cualquier diálogo
de pareja, también se puede escuchar la dificultad
de cada uno para tomar en cuenta ciertos aspectos del otro.
Porque el desacuerdo siempre puede surgir y a propósito
de cualquier tema, sea Ronaldinho o Charly Garcia. Pero
la pareja, sostenida por su natural histrionismo, por un
excelente humor y por los seis boletines informativos dentro
del programa (uno cada media hora), se impone por la porción
que da y no resulta dañada por la que pudiera faltarle.
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