Año XXII
Nº 1518 del 27-01-2006
Publicación semanal de Editorial Perfil

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RURAL ambientación en el viejo Hotel Aconcagua. La carta de verano está dedicada a la cocina regional argentina.
 
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Delicias mendocinas

  "Los Parrales", 25 de Mayo 817. Mendoza. Tel. 0261-520-0500. Reservas. Principales tarjetas. Estacionamiento propio gratis. Todos los días mediodía y noche. $ 25 a $ 50 por persona.
   
 

El "Hotel Aconcagua" comenzó a construirse en 1977 como un edificio de departamentos, pero se convirtió en hotel ante la realización del Mundial de Fútbol del 78, inaugurándose en abril de ese mismo año. En su momento fue el edificio más alto de la ciudad y con mayor tecnología. En los últimos años se modernizó y renovó gran parte de su estructura, por ejemplo el restaurante estaba en el primer piso y ahora es "Los Parrales", con doble entrada: una sobre la calle 25 de Mayo y otra desde el lobby del hotel, cruzando un refrescante jardín.

Su ambientación responde a un estilo rural cuyano, paredes blancas, muebles de madera clara, muy luminoso, con un cómodo y acogedor living, una parrilla incorporada al salón, bien aislada y ventilada. Y una pequeña parra bajo la cual se puede comer. Una cocina cuya "declaración de principios" afirma: "El concepto de nuestro restaurante consiste en realizar nuestros sabores cuyanos y la fusión de ingredientes típicos de nuestra región respetando el sabor y frescura de cada uno". La carta cambia con cada estación y tiende a ser temática. El joven cocinero Nicolás Bedorrou (28), nacido en Comodoro Rivadavia, con juvenil vocación culinaria, estudió en Mendoza (Escuela Islas Malvinas) y con Mausi Sebess en Buenos Aires, y luego trabajó en diversos restaurantes de Villa La Angostura, Las Leñas y la ciudad de Mendoza, hasta tomar la jefatura del presente. Sus ideas quedan reflejadas en la declaración arriba transcripta, y en la utilización de todo tipo de técnica de cocción. A las que define, simbólicamente, como "barro, humo, agua, fuego, hierro", buscando aquella más adecuada para cada producto y combinando a éstos con habilidad.

Su carta de verano está dedicada a la cocina regional argentina, como las entradas: mollejas con crujiente de quinoa y reducción de chicha (NOA), escabeche de hongos en corral de hojaldre (Patagonia), "gala de achuras" (Pampa), mesclún de verdes, tomates secos, champiñones y queso (Cuyo), ensalada de hojas frescas, chips de mandioca y chipacitos (Litoral). El esquema se repite en los platos principales: sorrentinos de cordero (Patagonia), pescado de río con mandioca frita y confit de cebolla (Litoral), "sal de ahí" (expresión cuyana para espantar al chivo, o sea chivito confitado con hierbas acompañado por batatas y chips de queso de cabra). Por último, entre los postres: "Dulce Mendoza" (crema helada de calabaza en almíbar y peritas al vino), "Deconstrucción" (sofisticada reelaboración del conocido alfajor marplatense), parfait de cayote y nuez (NOA), entre otros.

La oferta se completa con un menú para niños, un "ejecutivo" al mediodía, algunos platos clásicos (ensalada César, ravioles de ricota y nuez); una tradicional parrilla con un buen parrillero y acompañamientos como papas con cebollín al plomo, al romero y vegetales grillados. El estilo de Bedorrou es una visión de la cocina clásica aplicada a productos regionales, con combinaciones modernas y nombres a la moda. Las preparaciones son cuidadosas y ricas y, como en el chivito, bien logradas. Es digno destacar que en los últimos tiempos la gastronomía mendocina tuvo un desarrollo renovador, que está despertando muy buenas expectativas. l

   
  Por Fernando Vidal Buzzi | Fotos: Cedoc.
 

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