Año XXII
Nº 1519 del 03-02-2006
Publicación semanal de Editorial Perfil

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Luciana Salazar. Implante y dos recambios de siliconas transformó su rostro: rellenó labios, pómulos y surcos. Se afinó la nariz y se modificó las cejas.
 
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  Belleza mediática
  Ranking de los más operados
  Quiénes son los famosos que más veces recurrieron al bisturí. Vicios y mutaciones de una manía en expansión. El service de rutina.
 
 

Es difícil saberlo. Las estrellas podrían tener cualquier edad. Hay una gran razón: cirujanos expertos aseguran que la mayoría de los famosos (sobre todo, las mujeres que atravesaron la franja de los 50) se hicieron el catálogo completo de intervenciones estéticas. Algunos repasaron (ida y vuelta) la lista y por eso se han ganado el dudoso trofeo de ser "los más operados". Sus mutaciones incluyen aumentos de pechos, inyecciones de colágeno en pómulos y mentones, extracciones de grasa de muslos y panza, estiramientos generalizados para quitarse ojeras, patas de gallo, calvas o papadas, labios de mulata y levantamiento de cejas.
Lidera el "top five" la vedette Luciana Salazar. No por mérito de sus tetas descomunales, sino por la manía estética precoz. A los 25 años, sus nuevas facciones poco tienen que ver con las que la vieron salir al ruedo público hace apenas cuatro años.
Le pisa los talones Graciela Alfano, reina del colágeno. Tercera quedó Nacha Guevara, quien a fuerza de un mix entre quirófanos y vida naturista se convirtió en una suerte de criatura con juventud eterna. No pocos cambios corporales y de cara se hizo Susana Giménez. Por eso, la diva se ganó el cuarto puesto del podio de las tranformaciones. El último lugar lo ganó, gracias a su reiterada afición por el bisturí, la excesiva Moria Casán.
La capacidad para modificar a voluntad el aspecto se convirtió en parte de los requisitos para "ser una estrella". El "síndrome Michael Jackson" (convertido en un clon malogrado de Diana Ross) avanza imparable por estas latitudes y la primera víctima que se cobró fue a la joven Salazar. Quedó transformada en una Barbie del porno-soft después de rellenar pómulos, boca y surcos de los costados de la boca, afinar nariz y someterse a un lifting de cejas para "almendrar" sus ojos. "Ese tipo de intervenciones no están indicadas para esa edad -sostiene el doctor Guillermo Blugerman, cirujano plástico que se encarga de alguna de las operaciones del programa "Transformaciones" (Canal 13)-. Ella se hizo todo eso sin tener imperfecciones o algo caído, sino para cambiar los rasgos. Esas actitudes, a veces, son un riesgo, hablan de pacientes que nunca se ven lindas por más que se hagan de todo. Y ahí es cuando caen en la adicción a las cirugías". Las más aguerridas recurren a las "lipo" cada cuatro meses. Contra esa sed insaciable deben lidiar los cirujanos, quienes no siempre pueden convencerlas tampoco de que una delantera gigante puede hacer colapsar su piel, pese al uso de cremas antiestrías.
Metamorfosis. La obsesión por la belleza no es una novedad, pero la presión por fabricarla cada vez viene a mayor escala. Las consecuencias de esta búsqueda de la perfección pluscuamperfecta asustan.
Graciela Alfano se muestra reacia a reconocer que necesitó de las cirugías para dar forma a su cuerpo y cara. "Sólo las usé para hacerme las gomas", confió en una oportunidad. Pero los cambios, rotundos, saltan a la vista. Los expertos aseguran que ha pasado por todas las lipoaspiraciones (abdomen, cintura, espalda, piernas), lifting completo (frente, tercio medio y cuello) y relleno en labios.
La diva de los teléfonos es otra de las celebrities locales que convirtieron al quirófano en su segundo hogar. Cada vez que Susana se toma un avión Buenos Aires/Miami seguro que su aterrizaje será directo en la sala de operaciones. Si bien ella prefiere adjudicarle la mayoría de sus cambios de figura a unas (milagrosas) caminatas o bicicleteadas, lo cierto es que su plan combo abarca desde aumento y levantamiento de mamas, lipoaspiración combinada de brazos, abdomen, muslos, cintura y espalda hasta rellenos en los surcos peribucales (los del costado de la nariz y la comisura), lifting en párpados, relleno en púmulos, colágeno en la boca y botox.
Es que existen nuevas técnicas que reducen el post operatorio y les permiten a los astros del espectáculo no tener que ausentarse de la pantalla. "A medida que pasa el tiempo, surgen métodos menos invasivos y que apenas se notan. Son ideales para los famosos que no pueden desaparecer quince días -explica el cirujano Julio Dorr-. El sistema Thermage tiene estás caracterísiticas. Estira y tensa la piel sin abrir, porque actúa con radiofrecuencia. Eso permite volver inmediatamente a la actividad sin marcas. Reemplaza al lifting y dura entre 3 y 4 años". Pioneras en el asunto fueron Madonna y las locales Soledad Silveyra y Patricia Echegoyen. Pero el rey del "touch and go" es el botox. Por lo veloz de sus resultados y los rastros nulos que deja, la inyección de toxina botulínica pica casi tanto como los mosquitos en los pasillos de los canales. Los cirujanos confían que el 90 por ciento de los actores de todas las edades sucumbieron a sus efectos "borra arrugas", que deja esa expresión mezcla de zen y ‘yo no fui’. La acción puede repetirse cada cuatro meses.
Boquitas hinchadas. La obsesión de las estrellas con su aspecto es una cuestión de narcisismo, pero también de exigencia. Están en vidriera 24 horas al día, bajo tormenta de flashes y luces que dejan a la vista las huellas del paso del tiempo. Eso hace que muchos vivan empujando los límites de la cirugía plástica. Y no son pocos los que terminan por perder el control de sus rasgos con tal de alcanzar la belleza mediática. En casos como esos, es tarea de los cirujanos señalar dónde deben detenerse (ver columna).
En el afán por rejuvenecer, Nacha Guevara perdió parte de sus atributos naturales. Cuando el año pasado salió desnuda en teatro con "El Graduado", luciendo una espalda y una cola de firmeza inconcebible para sus 65 años, se habló de una lipoescultura general. Además de varios retoques en el rostro. "A los 40 empecé un gran cambio en muchos aspectos. Yo busco la perfección. La perfección existe. Sé que nunca voy a alcanzarla, pero eso no me impide buscarla", confió la actriz en una entrevista. Y agregó: "La gente cree que yo empecé a hacerme cirugías muy temprano y no es así. Y la verdad es que es mejor hacértelas tarde, si te cuidás".

Por: Ana Peré Vignau | Fotos: Cedoc.

   
 
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