| Es difícil
saberlo. Las estrellas podrían tener cualquier
edad. Hay una gran razón: cirujanos expertos
aseguran que la mayoría de los famosos (sobre
todo, las mujeres que atravesaron la franja de los
50) se hicieron el catálogo completo de intervenciones
estéticas. Algunos repasaron (ida y vuelta)
la lista y por eso se han ganado el dudoso trofeo
de ser "los más operados". Sus mutaciones
incluyen aumentos de pechos, inyecciones de colágeno
en pómulos y mentones, extracciones de grasa
de muslos y panza, estiramientos generalizados para
quitarse ojeras, patas de gallo, calvas o papadas,
labios de mulata y levantamiento de cejas.
Lidera el "top five" la vedette Luciana
Salazar. No por mérito de sus tetas descomunales,
sino por la manía estética precoz. A
los 25 años, sus nuevas facciones poco tienen
que ver con las que la vieron salir al ruedo público
hace apenas cuatro años.
Le pisa los talones Graciela Alfano, reina del colágeno.
Tercera quedó Nacha Guevara, quien a fuerza
de un mix entre quirófanos y vida naturista
se convirtió en una suerte de criatura con
juventud eterna. No pocos cambios corporales y de
cara se hizo Susana Giménez. Por eso, la diva
se ganó el cuarto puesto del podio de las tranformaciones.
El último lugar lo ganó, gracias a su
reiterada afición por el bisturí, la
excesiva Moria Casán.
La capacidad para modificar a voluntad el aspecto
se convirtió en parte de los requisitos para
"ser una estrella". El "síndrome
Michael Jackson" (convertido en un clon malogrado
de Diana Ross) avanza imparable por estas latitudes
y la primera víctima que se cobró fue
a la joven Salazar. Quedó transformada en una
Barbie del porno-soft después de rellenar pómulos,
boca y surcos de los costados de la boca, afinar nariz
y someterse a un lifting de cejas para "almendrar"
sus ojos. "Ese tipo de intervenciones no están
indicadas para esa edad -sostiene el doctor Guillermo
Blugerman, cirujano plástico que se encarga
de alguna de las operaciones del programa "Transformaciones"
(Canal 13)-. Ella se hizo todo eso sin tener imperfecciones
o algo caído, sino para cambiar los rasgos.
Esas actitudes, a veces, son un riesgo, hablan de
pacientes que nunca se ven lindas por más que
se hagan de todo. Y ahí es cuando caen en la
adicción a las cirugías". Las más
aguerridas recurren a las "lipo" cada cuatro
meses. Contra esa sed insaciable deben lidiar los
cirujanos, quienes no siempre pueden convencerlas
tampoco de que una delantera gigante puede hacer colapsar
su piel, pese al uso de cremas antiestrías.
Metamorfosis. La obsesión por la belleza no
es una novedad, pero la presión por fabricarla
cada vez viene a mayor escala. Las consecuencias de
esta búsqueda de la perfección pluscuamperfecta
asustan.
Graciela Alfano se muestra reacia a reconocer que
necesitó de las cirugías para dar forma
a su cuerpo y cara. "Sólo las usé
para hacerme las gomas", confió en una
oportunidad. Pero los cambios, rotundos, saltan a
la vista. Los expertos aseguran que ha pasado por
todas las lipoaspiraciones (abdomen, cintura, espalda,
piernas), lifting completo (frente, tercio medio y
cuello) y relleno en labios.
La diva de los teléfonos es otra de las celebrities
locales que convirtieron al quirófano en su
segundo hogar. Cada vez que Susana se toma un avión
Buenos Aires/Miami seguro que su aterrizaje será
directo en la sala de operaciones. Si bien ella prefiere
adjudicarle la mayoría de sus cambios de figura
a unas (milagrosas) caminatas o bicicleteadas, lo
cierto es que su plan combo abarca desde aumento y
levantamiento de mamas, lipoaspiración combinada
de brazos, abdomen, muslos, cintura y espalda hasta
rellenos en los surcos peribucales (los del costado
de la nariz y la comisura), lifting en párpados,
relleno en púmulos, colágeno en la boca
y botox.
Es que existen nuevas técnicas que reducen
el post operatorio y les permiten a los astros del
espectáculo no tener que ausentarse de la pantalla.
"A medida que pasa el tiempo, surgen métodos
menos invasivos y que apenas se notan. Son ideales
para los famosos que no pueden desaparecer quince
días -explica el cirujano Julio Dorr-. El sistema
Thermage tiene estás caracterísiticas.
Estira y tensa la piel sin abrir, porque actúa
con radiofrecuencia. Eso permite volver inmediatamente
a la actividad sin marcas. Reemplaza al lifting y
dura entre 3 y 4 años". Pioneras en el
asunto fueron Madonna y las locales Soledad Silveyra
y Patricia Echegoyen. Pero el rey del "touch
and go" es el botox. Por lo veloz de sus resultados
y los rastros nulos que deja, la inyección
de toxina botulínica pica casi tanto como los
mosquitos en los pasillos de los canales. Los cirujanos
confían que el 90 por ciento de los actores
de todas las edades sucumbieron a sus efectos "borra
arrugas", que deja esa expresión mezcla
de zen y ‘yo no fui’. La acción
puede repetirse cada cuatro meses.
Boquitas hinchadas. La obsesión de las estrellas
con su aspecto es una cuestión de narcisismo,
pero también de exigencia. Están en
vidriera 24 horas al día, bajo tormenta de
flashes y luces que dejan a la vista las huellas del
paso del tiempo. Eso hace que muchos vivan empujando
los límites de la cirugía plástica.
Y no son pocos los que terminan por perder el control
de sus rasgos con tal de alcanzar la belleza mediática.
En casos como esos, es tarea de los cirujanos señalar
dónde deben detenerse (ver columna).
En el afán por rejuvenecer, Nacha Guevara perdió
parte de sus atributos naturales. Cuando el año
pasado salió desnuda en teatro con "El
Graduado", luciendo una espalda y una cola de
firmeza inconcebible para sus 65 años, se habló
de una lipoescultura general. Además de varios
retoques en el rostro. "A los 40 empecé
un gran cambio en muchos aspectos. Yo busco la perfección.
La perfección existe. Sé que nunca voy
a alcanzarla, pero eso no me impide buscarla",
confió la actriz en una entrevista. Y agregó:
"La gente cree que yo empecé a hacerme
cirugías muy temprano y no es así. Y
la verdad es que es mejor hacértelas tarde,
si te cuidás".
Por: Ana Peré Vignau | Fotos:
Cedoc. |