| No para. Basta con
estar diez minutos con Guillermo Coppola para entender el ritmo
de vida que tuvo en los últimos 15 años junto a
Diego Maradona. "Hola, hola. ¿Te desperté?,
son las ocho y media de la mañana. Paso por Las Delicias,
compro unas facturas y te levanto en el hotel. Hacemos las fotos.
Mirá que a las once y media tengo turno con la pedicura,
eh".
Llega manejando una Cherokee de un amigo. Hace chistes sobre sí
mismo. Se autoapoda "Capabianca", en honor a su cabellera
blanca. "¡Capabianca return!", grita a cada rato.
"Tengo 57 años, mirá como estoy", se toca
la panza, se baja los pantalones, se saca la remera blanca Hugo
Boss y se pone otra ropa para las fotos. "Ayer jugué
al fútbol. Lo puse a Nico Repetto de arquero. Le metieron
nueve".
A las diez de la mañana no hay nadie en la playa de Punta
del Este y Coppola grita y agita las manos para todos lados: "¡Capabianca
return! ¿Sabés cómo era estar al lado de
Diego? Me pedía: "¡Ranas! ¡Mejillones!
¡Provenzal!"¡Y estábamos en el medio del
desierto del Sahara! Le conseguía todo". Le dice al
fotógrafo: "Ojo con la papada. Tengo que levantar
el mentón para arriba para que no se me note. Sé
todo. Soy un profesional. Estuve quince años al lado del
hombre más fotografiado del planeta ¡Capabianca return!".
Se hace tarde. Coppola pierde el turno con la pedicura. El show
continúa en su camioneta. Coppola maneja despacio y habla
rápido, ahora por su celular. "Hola, hola. Te habla
Guillermo. Buen día. ¿Cómo te llamás?
Sabés una cosa Anabella, cuando yo estaba en Nápoles
con Diego, ¿sabés como se llamaba la fábrica
de pieles más importante de Italia? Ana-bella. Ibamos con
Diego y arrasábamos con todas las pieles. Tengo un tapado
de visón que me llega hasta al piso. Nunca lo usé".
Corta. Maneja hasta lo de Mary, su pedicura. "Hola Mary,
vengo con gente de una revista. ¿Te molesta si hacen unas
fotos y charlamos mientras trabajás?". Se sienta en
un sillón y levanta los pies descalzos. "Tocá
Mary, tocá como tengo de suavecitas las plantas de los
pies". Mary ríe y lo acaricia con cariño.
Noticias: Estaba pensando que es un muy difícil
definirte.
Guillermo Coppola: Soy un ex empleado de banco que entró
de cadete y se fue de gerente. Soy licenciado en Administración
de empresas con buen promedio y soy un ex representante de jugadores.
Es una profesión en la que fui el número uno. Porque
no había otro. Manejé 15 años a Maradona.
Si me preguntás si tuve algún logro, te digo: todos.
Logros demostrables. Hasta hace poco figuraba en un cuadro de
honor de los estudiantes de la Universidad Católica.
Noticias: ¿Creés en Dios?
Coppola: Sí. Soy de hacer una oración matinal, agradeciéndole
al Señor. Al superior. Al único. Ahora dicen "La
noche de Dios". A mí me criticaban el sídieguismo,
el endiosamiento, y después terminó siendo una promoción
televisiva.
Noticias: ¿Este año a qué te vas
a dedicar?
Coppola: Te decía en broma que es el retorno de Capabianca.
"El retorno de Capabianca" por ahí es el título
de un film sobre mi vida. Hay una productora internacional interesada,
lo conversé con Adrián Suar, con los hijos de Naya,
con Nicolás Repetto.
Noticias: ¿Y actuarías de vos mismo?
Coppola: Me animo a todo. Nada me asusta. Mentalmente no me entrego.
Antes vivía en la pavada y después los años
te enseñan: vivía una carrera para tener la mejor
mina, por ejemplo. Ahora te digo que tengo la mejor para mí,
no para los demás. Vivía una carrera para tener
los mejores autos, también. Hace 30 años pasaba
por Mar del Plata con la Yuyo (N.de R: Yuyito González)
arriba de una Harley Davison. Fuimos con Diego a Japón
y me hice mandar un scooter a la Argentina. Y la Pathfinder, el
Rolls, el Mercedes. Hoy tengo todos los autos para mí.
Bajo a la calle y al que está libre lo tomo.
Noticias: ¿De qué vivís? Maradona
te acusa de haberle robado plata.
Coppola: Tiene el derecho a dudar. Pero estoy tranquilo con mi
conciencia. Me puse lentes ahumados para las fotos porque me lo
pidió el fotógrafo. Pero ando a cara descubierta.
Este año Nico Repetto me dio una mano grande para trabajar
en la tele. Fue muy importante la llegada de unos abogados amigos
que confían en mí, hacen inversiones en jugadores.
Vivo de eso. De asesorar. Este año quiero fundar una asociación
de representantes de jugadores de fútbol.
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