Año XXII
Nº 1519 del 03-02-2006
Publicación semanal de Editorial Perfil

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  LIBROS
  Una pelirroja clásica
  "Norah Lange. Obras completas. Tomo I", Beatriz Viterbo editora, 555 págs. $ 63.-
 
 

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Al cumplirse el primer siglo del nacimiento de Norah Lange, al fin es posible leer sin intermediarios los primeros seis libros de una pelirroja de mirada frontal, inquietud incesante, Beatriz inalcanzable de Borges y mujer del gran Oliverio Girondo. En el prólogo, Sylvia Molloy traza los contornos de una guerra masculino/femenina un poco recalentada. Un "salvamento" de la autora de las garras varoniles que supuestamente la empequeñecieron. Basta leer sus libros para que ese achicamiento de su estatura salte hecho pedazos. A tal punto que cualquier supuesto "canon" de la así llamada "escritura argentina femenina" que incluya a Silvina Ocampo y no a Norah Lange suena, una vez leído este compacto volumen, un poco tonto y digitado.
El volumen incluye tres libros de poemas y tres libros de prosa. El primer libro poético, "La calle de la tarde", publicado a los 20 años, es el mejor. Recorre zonas del paisaje y la sensibilidad que también atrajeron a Borges, pero eso parece depender más de una sensibilidad visual proyectada por los barrios y el clima de una época que a una influencia directa. En "Los días y las noches" y "El rumbo de la rosa" su poesía se normaliza, en el peor sentido de la palabra: se vuelve rutinariamente "poética".
La prosa es impactante. Los dos primeros libros, la novela epistolar "Voz de la vida" y "45 días y 30 marineros" no pueden ser más distintos. El primero narra un triángulo evanescente, muy probablemente basado en el interés que tenía Borges en ella, y ella en Girondo. El segundo usa con flexibilidad y elegancia las metáforas geométricas y las palabras esdrújulas de la vanguardia de la época. En ambas el lector tiene que hacer ajustes de época en el lenguaje.
"Cuadernos de infancia", en cambio, no tiene, hoy, casi ni una palabra fuera de lugar. Registra en textos de entre dos y cuatro carillas la infancia en Mendoza primero, y, después de la muerte del padre, en la calle Tronador de Buenos Aires. Esa infancia es vista, vivida y transmitida como a un tiempo tierna y cruel, suave y áspera, con la muerte y el miedo metiéndose en todos los rincones.
Por el modo lúcido en que capta no sólo a sus familiares, animales y vecinos, sino al paso del tiempo y los desgarros, Lange se instala con tranquilidad en el plano clásico. Aquel que habitan Katherine Mansfield, Mark Twin, Emily Brönte, Truman Capote y Edith Wharton. Y aún queda todo un segundo tomo (aún inédito) por conocer. l

   
  Por: Elvio E. Gandolfo |
 

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