Hace diez años
nació este restaurante distinguido por su elegancia, platos
marinos y postres, hasta que tuvo un final abrupto y melancólico.
Ahora revive en manos de su nuevo propietario, Carlos Salvatore,
con la gestión de Marcelo Núñez ("John
John", "Museo Renault", "Armani", "Chandon
Bar" y otros lugares). Tanto revivió que en diciembre
pasado inauguró una sucursal en Coral Gables, Miami.
La ambientación del lugar no tuvo cambios sustanciales,
mantiene un estilo lujoso pero sobrio, con confortables sillones
indonesios. Sin embargo, se agregaron boxes, separaciones de blindex
esmerilados para lograr intimidad. Además, colocaron paneles
acústicos en los techos, también una cava climatizada
para mil botellas (152 etiquetas diferentes) en el salón
principal. Se mantuvo el salón para eventos y todo el local
y sus diversas instalaciones y áreas, entre ellas la terraza,
que también se modificó.
La cocina tuvo cambios de estilo al ponerse a su frente a Ezequiel
Gallardo, que reúne una doble formación en ingeniería
de sistemas y la escuela del Gato Dumas, y su experiencia en "Museo
Renault", varios restaurantes de Rodrigo Toso, el newyorkino
"Aqua Grill" (interesante lugar del Soho que, sobre
la base de una "contemporary american cuisine", adopta
modalidades del extremo oriente y francesas). Su estilo tiene
una raigambre clásica pero adopta con ideas de diversos
orígenes, presentando platos originales, por ejemplo, el
estofado de ananá y pulpo marinado con hierbas y ajo, un
mero en costra de aceitunas verdes y negras y ralladura de limón,
con puré de papas con albahaca y mascarpone; o el solomillo
de jabalí sarteneado y terminado al horno con raviol de
queso manchego y portobellos.
El menú es amplio y tienen adicionales sugerencias semanales.
Algunos ejemplos, entradas como "no tan clásica ensalada
Caesar con pollo", brie tibio envuelto en masa; principales,
abadejo con costra de puerros, salteado de radicchio, portobellos
y espinaca, atún sobre salteado de peras, tomates cherry
y aceitunas, lomo con gremolata, mollejas con papines al romero,
pappardelle de azafrán con mariscos y tomates cherry, risotto
con espárragos, habas y calabaza; los postres, manzanas
tibias con helado de té Earl Grey y tejas de cacao, isla
flotante rellena con mousse de chocolate, parfait de Johnny Walker
y praliné de nueces. Como se aprecia una cocina compleja
con diversos ingredientes y condimentos que resultan armoniosos,
aunque algún plato pueda aun faltarle un pequeño
retoque.
El nuevo "Katrine" mantiene un estilo formal y distinguido.
Su público continúa siendo empresario y ejecutivo,
salpicado de los turistas que hoy invaden Puerto Madero. Ello
no implica que la calma del lugar permita disfrutar de largas
y cómodas conversaciones íntimas, no tan fácil
de encontrar. l
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