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| “Lo que uno más debe
cuidar es la capacidad del deseo. Lo que desees con voracidad
te termina pasando”. |
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Mónica Gutiérrez (50) |
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"Me gusta que me comparen con Cristina" |
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Admira a la Primera Dama, la ve como futura presidente. Baila folklore y está en contra de las papeleras. Es obsesiva por el orden y las cábalas. |
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Mónica Gutiérrez
cabalga entre los añejos eucaliptos de su chacra de Capilla
del Señor con la soltura de un jinete. Toma las riendas con
firmeza para dominar y frenar a Sombra, y cancherea: "Este
animal no me conoce bien, lo elegí para las fotos por su
color. Como estoy vestida de blanco, era el ideal". A la periodista
le obsesionan los detalles tanto como el orden: "Nada me produce
más placer que poner orden en el placard y en la computadora.
Lo que ya no puedo ejercitar en mi casa por mis hijos, lo hago con
la tecnología. Con la que también me relaciono de
manera pasional y obsesiva".
Los que la rodean sabe de qué se trata. Mónica es
capaz de negarse a salir al aire si no tiene su lapicera Mont Blanc
cargada de un determinado tipo de tinta: "Me puedo llegar a
poner muy nerviosa, reconozco que tengo algunas obsesiones un poco
extrañas. Mis rutinas son bravas, pero eso pertenece al terreno
de las patologías". Noticias: Descubramos entonces
si es o no una patología a través de algo muy simple.
¿Qué lleva en la cartera?
Gutiérrez abre y revuelve un bolso de cuero negro: "Llevo
dos celulares, una palm, llaves, dos tipos de lapiceras y la bendita
tinta color negra que puso a más de un productor al borde
del infarto. Además, un par de objetos cábalas como
este encendedor que me regaló un mozo de la confitería
Roind Point, en el año 89 cuando me iba del canal. Y llevé
hasta hace muy poco una cruz de olivo que me había hecho
mi mamá cuando vivía, pero se desintegró. Lo
reemplacé por unos alfileres de gancho que me regaló
una mujer que me dijo que había conocido a mi mamá.
¿Te parece que soy muy obsesiva? Noticias: Algo,
¿en la radio también la cargan por sus obsesiones?
Mónica Gutiérrez: Desde que comencé con la
radio, en el canal no tienen de qué quejarse. Ahora estoy
mucho más grave (ríe): llevo carrito con ruedas, que
compré especialmente, con varios diccionarios, la computadora,
los auriculares y la cámara de fotos.
Sólo una mujer plantada puede reírse de sus defectos.
A los 50 Mónica habla sin problemas de sus obsesiones porque
asegura que la vida es más divertida e intensa ahora que
a los veinte. Por lo que no le preocupa el paso del tiempo, sí
lo que le queda por delante: "Nunca sentí las famosas
crisis del paso de las décadas. La crisis de los 40 me agarró
con un bebé en la panza. Y este cambio de década me
encontró embalada en cosas muy intensas". Como la periodista
fue madre a los 40, tiene ilusiones de vivir mucho más tiempo:
"El otro día leí una teoría que decía
que la mujer que había sido mamá a los 40, tenía
cuatro posibilidades más de llegar a los 100 años.
Ojalá me toque". Noticias: ¿Qué
cosas perdiste con el paso del tiempo?
Gutiérrez: El paso del tiempo te va quitando lo maravilloso
de la juventud, como la potencia física, pero te va dando
otros recursos sobre la madurez y conocimientos que hacen que disfrutes
la vida desde otro lugar. A los veintipico padecí situaciones
horribles que venían del interior de mí misma, por
mis inseguridades. La etapa de los 20 a los 30 fue muy difícil.
Tan difícil como conducir un informativo durante la crisis
del 2002, asegura la periodista: "Parecía que todo se
iba a derrumbar. Tuve la sensación que se caía el
mundo, algo muy parecido a lo que pasó en la hiperinflación
y los saqueos en los años 80. Había que sostener,
estrechar el presupuesto y con lo que a uno le iba quedando hacer
lo mejor adentro de tu casa, en tu trabajo o empresa. Noticias:
¿Tuviste ganas de renunciar?
Gutiérrez: Más de una vez durante ese año me
pregunté por qué en vez de hacer esta tarea donde
sólo tomás contacto con la crisis, accidentes y defraudaciones
a la confianza pública, no estaré bailando en un escenario
o cocinando en un programa. Ahí me di cuenta que llegar todos
los días a la casa de la gente genera vínculos que
uno no puede traicionar. Entonces, respiré hondo, asumí
lo que a me tocaba y me corresponde, no me pude borrar.
Desde los 18 Mónica estuvo adentro de una redacción
de un canal de televisión, lo que hizo aprendiera a pensar
y reaccionar como una periodista: "Las pocas veces que algún
episodio fuerte me encontró fuera de un canal, lo sufrí
mucho. Como lo sentí cuando ocurrió el atentado a
la embajada de Israel, porque ese año no estaba en ningún
programa. Apenas me enteré puse en marcha el auto y no sabía
hacia donde ir. En ese momento me agarró una sensación
de desamparo increíble, me di cuenta que había aprendido
a ver todo desde un lugar de trabajo. El entrenamiento del otro
lado de la pantalla no lo tenía y fue un desasosiego insoportable,
al punto que me ocurrió irme hacia la embajada. Qué
raro, no aprendí a hacer otra cosa que no sea esto…
Noticias: ¿A qué otra cosa se te ocurre dedicarte?
Gutiérrez: No lo se, nunca me puse a pensarlo. Noticias:
¿Pensás retirarte?
Gutiérrez: No tengo ningún proyecto, quiero ir para
el lado de mis deseos. Tengo más deseos que posibilidad de
concretar (ríe), aunque concreto una enorme cantidad. Cuando
empecé a bailar folklore, hace tres años, nunca planeé
bailar con el Chaqueño Palavecino en Cosquín. Todo
fue de a poquito hacia ese lugar.
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