Año XXII
Nº 1525 del 18-03-2006
Publicación semanal de Editorial Perfil

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“Lo que uno más debe cuidar es la capacidad del deseo. Lo que desees con voracidad te termina pasando”.
 
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  Mónica Gutiérrez (50)
  "Me gusta que me comparen con Cristina"
  Admira a la Primera Dama, la ve como futura presidente. Baila folklore y está en contra de las papeleras. Es obsesiva por el orden y las cábalas.
  Mónica Gutiérrez cabalga entre los añejos eucaliptos de su chacra de Capilla del Señor con la soltura de un jinete. Toma las riendas con firmeza para dominar y frenar a Sombra, y cancherea: "Este animal no me conoce bien, lo elegí para las fotos por su color. Como estoy vestida de blanco, era el ideal". A la periodista le obsesionan los detalles tanto como el orden: "Nada me produce más placer que poner orden en el placard y en la computadora. Lo que ya no puedo ejercitar en mi casa por mis hijos, lo hago con la tecnología. Con la que también me relaciono de manera pasional y obsesiva".
Los que la rodean sabe de qué se trata. Mónica es capaz de negarse a salir al aire si no tiene su lapicera Mont Blanc cargada de un determinado tipo de tinta: "Me puedo llegar a poner muy nerviosa, reconozco que tengo algunas obsesiones un poco extrañas. Mis rutinas son bravas, pero eso pertenece al terreno de las patologías".
Noticias: Descubramos entonces si es o no una patología a través de algo muy simple. ¿Qué lleva en la cartera?
Gutiérrez abre y revuelve un bolso de cuero negro: "Llevo dos celulares, una palm, llaves, dos tipos de lapiceras y la bendita tinta color negra que puso a más de un productor al borde del infarto. Además, un par de objetos cábalas como este encendedor que me regaló un mozo de la confitería Roind Point, en el año 89 cuando me iba del canal. Y llevé hasta hace muy poco una cruz de olivo que me había hecho mi mamá cuando vivía, pero se desintegró. Lo reemplacé por unos alfileres de gancho que me regaló una mujer que me dijo que había conocido a mi mamá. ¿Te parece que soy muy obsesiva?
Noticias: Algo, ¿en la radio también la cargan por sus obsesiones?
Mónica Gutiérrez: Desde que comencé con la radio, en el canal no tienen de qué quejarse. Ahora estoy mucho más grave (ríe): llevo carrito con ruedas, que compré especialmente, con varios diccionarios, la computadora, los auriculares y la cámara de fotos.
Sólo una mujer plantada puede reírse de sus defectos. A los 50 Mónica habla sin problemas de sus obsesiones porque asegura que la vida es más divertida e intensa ahora que a los veinte. Por lo que no le preocupa el paso del tiempo, sí lo que le queda por delante: "Nunca sentí las famosas crisis del paso de las décadas. La crisis de los 40 me agarró con un bebé en la panza. Y este cambio de década me encontró embalada en cosas muy intensas". Como la periodista fue madre a los 40, tiene ilusiones de vivir mucho más tiempo: "El otro día leí una teoría que decía que la mujer que había sido mamá a los 40, tenía cuatro posibilidades más de llegar a los 100 años. Ojalá me toque".
Noticias: ¿Qué cosas perdiste con el paso del tiempo?
Gutiérrez: El paso del tiempo te va quitando lo maravilloso de la juventud, como la potencia física, pero te va dando otros recursos sobre la madurez y conocimientos que hacen que disfrutes la vida desde otro lugar. A los veintipico padecí situaciones horribles que venían del interior de mí misma, por mis inseguridades. La etapa de los 20 a los 30 fue muy difícil.
Tan difícil como conducir un informativo durante la crisis del 2002, asegura la periodista: "Parecía que todo se iba a derrumbar. Tuve la sensación que se caía el mundo, algo muy parecido a lo que pasó en la hiperinflación y los saqueos en los años 80. Había que sostener, estrechar el presupuesto y con lo que a uno le iba quedando hacer lo mejor adentro de tu casa, en tu trabajo o empresa.
Noticias: ¿Tuviste ganas de renunciar?
Gutiérrez: Más de una vez durante ese año me pregunté por qué en vez de hacer esta tarea donde sólo tomás contacto con la crisis, accidentes y defraudaciones a la confianza pública, no estaré bailando en un escenario o cocinando en un programa. Ahí me di cuenta que llegar todos los días a la casa de la gente genera vínculos que uno no puede traicionar. Entonces, respiré hondo, asumí lo que a me tocaba y me corresponde, no me pude borrar.
Desde los 18 Mónica estuvo adentro de una redacción de un canal de televisión, lo que hizo aprendiera a pensar y reaccionar como una periodista: "Las pocas veces que algún episodio fuerte me encontró fuera de un canal, lo sufrí mucho. Como lo sentí cuando ocurrió el atentado a la embajada de Israel, porque ese año no estaba en ningún programa. Apenas me enteré puse en marcha el auto y no sabía hacia donde ir. En ese momento me agarró una sensación de desamparo increíble, me di cuenta que había aprendido a ver todo desde un lugar de trabajo. El entrenamiento del otro lado de la pantalla no lo tenía y fue un desasosiego insoportable, al punto que me ocurrió irme hacia la embajada. Qué raro, no aprendí a hacer otra cosa que no sea esto…
Noticias: ¿A qué otra cosa se te ocurre dedicarte?
Gutiérrez: No lo se, nunca me puse a pensarlo.
Noticias: ¿Pensás retirarte?
Gutiérrez: No tengo ningún proyecto, quiero ir para el lado de mis deseos. Tengo más deseos que posibilidad de concretar (ríe), aunque concreto una enorme cantidad. Cuando empecé a bailar folklore, hace tres años, nunca planeé bailar con el Chaqueño Palavecino en Cosquín. Todo fue de a poquito hacia ese lugar.

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