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Siete candidatos y un solo puesto de trabajo", anuncia la
promoción, y agrega: "¿Hasta dónde estás
dispuesto a llegar para ser el elegido?" Luego de ver el
film, uno respondería: hasta donde sea. Mientras las calles
del centro de Madrid estallan con una serie de marchas antiglobalización
duramente reprimidas, muy cerca, en el piso diez de un rascacielos,
cinco hombres y dos mujeres altamente calificados pelearán
por un puesto ejecutivo convocados por una empresa multinacional.
A lo largo de la jornada, Ricardo, Carlos, Nieves, Fernando, Ana,
Enrique y Julio se empeñarán por salir airosos y
resultar elegidos. Curiosamente, no hay coordinador. Nadie les
espera en el lugar, salvo la recepcionista. Hay en cambio siete
computadoras que habrá que atender. Desde esos monitores
les informarán que uno de ellos es un "topo",
es decir un hombre de la empresa que simula ser un aspirante más.
Habrá que cuidarse. No es el mal menor. Las pruebas están
pensadas para que unos y otras pisen el palito. Aunque simpaticen
entre ellos, no hay nadie en quien confiar. Están ahí
para competir. Las alianzas son tramposas. Debe quedar uno solo.
Allá abajo pasan cosas pero ellos ni se enteran. Marcelo
Piñeyro, adaptó libremente la pieza de Jordi Galcerán
convirtiéndola en un thriller de cámara, claustrofóbico,
implacable, feroz. Metáfora sobre el poder y cómo
lograrlo. Para tamaña empresa, con un clima que crece y
se estremece por medio de diálogos filosos, se necesitaba
un elenco sin fisuras. Y nadie desentona en esta crónica
desencantada y necesaria de los tiempos sin piedad que corren.
Brillante y terrible.
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