Año XXII
Nº 1525 del 18-03-2006
Publicación semanal de Editorial Perfil

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IMPECABLE. El mexicano en un show donde no faltaron los clásicos.
 
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  Un héroe de la guitarra
  Respaldado por una banda sólida y numerosa y frente a 15.000 personas volvió el mejor Santana.
 

* * * *
No caben dudas de que Carlos Santana es un gran artista. Guitarrista emblemático en los primeros años del rock, figura importante de aquel glorioso recital que fue Woodstock, virtuoso de su instrumento, músico capaz de mezclar el naciente género sajón con los sonidos latinos, había tenido, sin embargo, un recorrido algo errático en la última década. Seducido por el marketing y el pop, se había alejado de su fuente más inspirada y había cedido a la canción pegadiza. Desde el punto de vista comercial no le fue nada mal; a partir de ese viraje -expresado en discos como "Supernatural", "Shamán" o el más reciente "All That I Am"- las ventas de sus álbumes aumentaron y empezó a ser muy bien considerado por la industria a la hora de los premios. Al mismo tiempo, buena parte de la crítica y de sus viejos fans expresaban la decepción.

Santana llegó por tercera vez a Buenos Aires para tocar en el Campo Argentino de Polo y, pese a todos los pronósticos, mostró su mejor cara. La madurez de su guitarra quedó plenamente expresada en este concierto. Se puso al frente de una banda numerosa, con fuerte presencia de lo rítmico y con lugares destacados para sus percusionistas Karl Perazzo, Raul Reckow y, sobre todo, el genial baterista Dennis Chambers. Se lucieron también el pianista Chester Thompson y el trombonista Jeffery Cressman. Y el punto más flaco de su grupo estuvo en el histriónico aunque estereotipado -su emulación de Ricky Martin es casi llamativa- cantante Andrew Vargas.

Para su regreso a la Argentina -donde Santana sigue teniendo una importante cantidad de seguidores- armó una lista de temas con muchísimos clásicos de su carrera; arrancó con el legendario "Soul Sacrifice" y sumó "Batuka", "No One to Depend On", "Evil Ways", "Black Magic Woman", "Gipsy Queen" y los muy populares "Oye como va" y "Samba pa’ ti". Hizo un homenaje a Bob Marley -cuyo rostro lucía, además, en su colorida camisa- con "Exodus" y a Jimi Hendrix con "Purple Haze". Y sólo hizo concesiones más comerciales en temas más "gancheros" como "Smooth", "Corazón espinado", "Yaleo" y "Hoy es adiós", que tuvo a Alejandro Lerner como el único invitado de su show. l

   
  Por: Ricardo Salton | Fotos: José Tolomei y Cedoc. José Tolomei y Cedoc.
 

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