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y 1/2 Cinco periodistas especializadas, una de ellas
abogada y todas procedentes de la gráfica, informan
en detalle sobre temas judiciales, policiales y políticos.
En un país en el que ciertos representantes de la
ley son activos agentes en la propagación de la injusticia,
"Chicas de ley" recuerda un precepto simple y
no siempre tenido en cuenta: el sentido de lo justo suele
ser más ético que jurídico.
No tienen grandes voces. Pero saben escuchar y están
muy concentradas en la información que, por otro
lado, y más en un programa que dura tan sólo
una hora, sorprende por la calidad y cantidad. El análisis
y la opinión en las notas, se caracterizan por un
propósito de hacer justicia pero sin énfasis,
como algo natural. Hay siempre una nota de fondo (robo al
Banco Rio) con interesantes revelaciones. Y también
secciones fijas. "Consejos legales" demuestra
que el oyente tiene cosas que consultar, como ser un pedido
de asesoramiento sobre la ley de amas de casa. "Causas
olvidadas" recuerda que, las primeras víctimas
en un recital de rock, fueron dos chicos muertos en un "Buenos
Aires vivo". Y es también valiosa y federalista
la manera en que se ocupan del funcionamiento de la justicia
en el interior del país: no sólo el crimen
del policía Jorge Sayago, sino también del
allanamiento del domicilio del intendente de Bahía
Blanca por presunta irregularidad en el manejo de fondos.
"El Mundo" no es una radio bien comunicada. Vende
espacios y, a veces, para el que lo alquila, eso no es lo
mismo que ser el propietario. Porque con el segmento adquirido
vienen ciertos servicios incluidos: teléfonos, operadores,
logística, etc. Concretamente: "Chicas de ley"
puede y merece más. Y hay que señalar que,
el operador Eduardo Blanco, está a la altura de las
circunstancias, y bien pegado a la transmisión. Sería
bueno, además, que todas las secciones tuvieran separadores
propios y con buen sonido.
"Tribu-chimentos" (que sí tiene un buen
separador) es informativa y muy divertida. Resulta que el
juez Rodolfo Canicoba Corral intentó cruzar Los Andes,
por Mendoza, a lomo de burro. Pero la epopeya sanmartiniana
le resultó dura y, según las periodistas,
en vez de un magro rancho de campaña, prefirió
comer en un restaurante cinco estrellas.
"Chicas de ley" viene bien y, con el paso que
lleva, sólo puede mejorar. Es encomiable que, en
un país que habla mucho del Código Penal,
ellas escuchen el Código del Penar, o sea el del
sufrimiento cotidiano de los argentinos por la carencia
de su justicia y seguridad. l
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