Año XXII
Nº 1525 del 18-03-2006
Publicación semanal de Editorial Perfil

Ampliar Foto
 
Ampliar Foto
SOBRIO y amplio salón ubicado en el primer piso de la Asociación Cultural Armenia, en Palermo.
 
HOME
ARTE
CINE
MUSICA
RADIO
RESTORANT
TELEVISION
VIDEO
VIDRIERA
EDICIONES ANTERIORES
 
CARAS
CLARO
FORTUNA
HOMBRE
JOKER-CRUCIGRAMA
LOOK
LUZ
MIA
NEO
NOTICIAS
PARABRISAS
SEMANA
SEMANARIO
SUPERCAMPO
WEEKEND
  RESTAURANTES
 

Tradición oriental

  "Armenia", Armenia 1366, 1º piso. Tel.: (011) 4776-2500. Reservas. No aceptan tarjetas. Martes a sábados noche, domingo mediodía. $ 30 a 45 por persona.
   
 

Es una lástima que en estos tiempos no se lea La Biblia, sobre todo el Antiguo Testamento, porque resulta entretenido y educativo. Por ejemplo, en el libro del Génesis nos enteramos que, cuando bajaron las aguas del conocido diluvio, Noé descendió del Arca y "se dedicó a la labranza y plantó una viña. Bebió del vino, se embriagó y quedó desnudo en medio de la tienda". Luego sigue la historia completa de la evolución del hombre.
Ahora bien, ¿en qué lugar sucedió este emblemático y gozoso episodio? Parece que fue en el monte Ararat, o sea en Armenia. Y es evidente que, en términos generales, este espíritu emprendedor, tesonero y festivo, se transmitió a las costumbres de ese pueblo, entre ellas la mesa. Los armenios no tuvieron una vida fácil y se vieron obligados a dispersarse por todo el mundo, pero nunca perdieron su identidad: pueden haber nacido en el Cercano Oriente, Grecia, Hungría, Rumania, Estados Unidos o la Argentina, pero el "ian" final de sus nombres los distinguirá en cualquier parte, así como la fidelidad a sus costumbres.
Su cocina recibió influencias de los distintos caminos recorridos, y se caracteriza por ser pantagruélica y sabrosa. Para comprobarlo tenemos varios lugares en Buenos Aires, uno de los más emblemáticos es el restaurante "Armenia", instalado en el primer piso de la Asociación Cultural Armenia, centro social, deportivo y cultural de la comunidad (en su subsuelo tiene sus bailongos la milonga "La Viruta"). En el restaurante lo recibe una dama con "hatse iev age", el pan y la sal, símbolos de la hospitalidad. Pasa luego a un gran salón tamaño club ambientado con sobriedad. Y, casi seguro, vendrán a saludarlos sus dueños Eduardo Costanian y Pablo Kendikian, siempre dispuestos a darle toda la información del caso, porque el menú es amplio.
Deténgase en las entradas, que siguen la tradición oriental de las "medzé", hasta 16 platitos (aunque el diminutivo es simbólico para el caso): hojas de parra rellenas con arroz, mutabbel (puré de berenjenas), hummus (puré de garbanzos), muhamara (muy buen puré de morrones), tabbule (ensalada de trigo y vegetales), basterma (carne curada), madzún (yogur cremoso), queso armenio, aceitunas, falafel (bocaditos de garbanzos), berenjena frita, suyuk (tripa rellena de carne picada), keppe crudo, yayik (muy buen yogur con pepinos), refrescante ensalada griega y afrodisíaca ensalada belén. No se desanime: puede reducirse a la picada de 8 o 10 platitos, en todo es abundante y compartible.
Por otra parte, las preparaciones de parrilla: shish kebab o kefte (carne picada o en trozos), madzunov en dos alternativas, brochette de pollo o bife de lomo, acompañadas con ensaladas varias. Y así llegamos a la página de las 18 especialidades armenias, de las que Costanian, el cocinero titular, le explicará que puede comer una o varias, aunque los boreg y pashá boreg y el michugov o el dolmá, parecen inevitables. Y finalmente los postres, baklava, kadaif, shamalí, mnuel, "deditos de novia" con un café armenio, del que luego un experto podrá leerle la borra para conocer su destino. Por si quiere otra cosa también hay platos convencionales.
Los viernes y sábados son movidos porque hay un show de bailes típicos, en los cuales, dado su estilo grupal, es fácil engancharse y divertise otro rato, mientras toma una copa de anís seco con agua, muy buen bajativo. Además dos menús "recorrida por nuestra cocina", $ 18 y $ 22, sin bebidas, y otro "Erevan", $ 35 con vino y café. Destaco particularmente el menú de este restaurante porque los dueños, junto con toda la colectividad armenia, solo se sentirán contentos si usted come en serio: personas en estado de régimen abstenerse. La cordialidad es tan confortable que el comensal se siente enseguida como si estuviera en su casa. l

   
  Por Fernando Vidal Buzzi | Fotos: Pablo Puente.
 

EDICIONES ANTERIORES | CorreoNoticias

Copyright 2003 Editorial Perfil S.A. all rights reserved