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Sana envidia.
Eso es lo que siente Alfredo Alberti, el presidente
de la Asociación de Vecinos de La Boca, a raíz
del fuerte impacto de la protesta ecológica
en contra de la instalación de dos plantas
de celulosa en Uruguay. "El Riachuelo equivale
a mil papeleras, y, acá, nadie dice nada",
arriesga, desesperado y harto de convivir con esas
aguas putrefactas de olor pestilente, que envuelven
montañas de basura y chatarra de barcos hundidos.
El hombre se quedó corto. El río, considerado
el más contaminado de América del Sur,
produciría un daño equiparable a 4.000
fábricas de celulosa.
Esa es la cifra que se desprende de la comparación
de los niveles de demanda bioquímica de oxígeno
(DBO), uno de los principales índices -aunque
no el único- usados en el control de la contaminación
de corrientes de agua. Es una medida de la cantidad
de oxígeno consumida por organismos, en especial
bacterias, cuando oxidan la materia orgánica.
En el sitio oficial de Botnia, una de las papeleras
que desembarcó en Uruguay, se asegura que un
valor típico de DBO en el Río Uruguay,
sin Botnia, es de 4 mg/litro, mientras que con la
pastera el valor crecería a 4,006 mg/litro.
En la desembocadura del Riachuelo se determinaron
valores promedio de DBO de 26,2 mg/litro, lo que implica
un nivel de contaminación orgánica 4.366
veces superior al "impacto contaminador"
atribuible a Botnia.
Desolador. "Esto es terrible. El olor no se soporta",
dice Juan, un botero, mientras transporta a un puñado
de pasajeros en una precaria embarcación. Todos
los días hace el mismo recorrido: un trecho
de 30 metros, que comunica a La Boca, a la altura
de Pedro de Mendoza al 1600, con la Isla Maciel, uno
de los enclaves más pobres e inseguros del
país, a apenas cuatro minutos de la Casa Rosada.
Ese pasaje es una postal simbólica del Riachuelo:
la obscena unión entre la contaminación
industrial y la marginalidad más extrema.
La cuenca Matanza-Riachuelo, de 64 kilómetros
de longitud, congrega en sus inmediaciones a 5 millones
de personas, es decir, el 13,5% de la población
de la Argentina. Cada 24 horas, el "río
chico" (eso significa el nombre) recibe 88.500
metros cúbicos de desechos industriales de
las más de 3.000 fábricas instaladas
en sus márgenes, según un informe de
la Defensoría del Pueblo de la Nación,
del 2003. A los efluentes químicos, se suman
368.000 metros cúbicos de aguas servidas por
día, de las cuales sólo el 5% recibe
tratamiento. Es que el 55% de los habitantes de la
zona no tiene desagües cloacales y el 35% carece
de agua potable. Aguas Argentinas, cuyo contrato de
concesión fue recientemente rescindido, no
cumplió con la construcción de plantas
purificadoras y otras obras que se habían estipulado.
La Defensoría emitirá un nuevo informe
en 15 días, tan crítico como el primero,
en el que pidió que se declarara la zona en
emergencia ambiental. "Se trata de un seguimiento
que demuestra que no se hizo prácticamente
nada para mejorar en los últimos dos años",
confía una fuente con acceso a la versión
preliminar.
Tóxicos peligrosos. Osvaldo Ramírez,
de 70 años, está preocupado por la salud
de su hijo Marcelo. Desde que tiene uso de razón
-relata- el joven de 22 años tiene problemas
de alergia. "Nos dijeron que se le va a agudizar
con el tiempo. Se supone que es por el azufre de las
plantas de ácido sulfúrico", cuenta.
Los Ramírez viven a pocas cuadras del Polo
Petroquímico de Dock Sud, en la cuenca. Y,
como ellos, muchos de los vecinos padecen los efectos
perjudiciales del alto grado de polución. El
83% de las consultas en los Centros de Atención
de Salud y Acción Comunitaria (Cesac) ubicados
en el barrio, corresponden a enfermedades atribuibles
a la contaminación del Riachuelo, según
un sondeo de la Fundación Creer y Crecer, realizado
durante la segunda semana de marzo de este año.
A la cabeza del ranking, están los trastornos
respiratorios, de la piel, de visión y la hepatitis
por agua. "Esos motivos de consulta no fueron
mencionados en ningún caso por profesionales
que trabajan en los Cesac alejados del Riachuelo,
aún cuando se ubican en zonas igualmente pobres",
sostiene el informe de la fundación liderada
por Mauricio Macri.
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