Año XXII
Nº 1527 del 01-04-2006
Publicación semanal de Editorial Perfil

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  Riachuelo
  El veneno IGNORADO
  Una bomba letal que contamina tanto como 4000 papeleras bordea la Capital. Afecta a 5 millones de personas y al centro económico más poderoso del país. Pero los reclamos nunca lograron nada, a diferencia de lo que sucedió en Gualeguaychú.
 
 

Sana envidia. Eso es lo que siente Alfredo Alberti, el presidente de la Asociación de Vecinos de La Boca, a raíz del fuerte impacto de la protesta ecológica en contra de la instalación de dos plantas de celulosa en Uruguay. "El Riachuelo equivale a mil papeleras, y, acá, nadie dice nada", arriesga, desesperado y harto de convivir con esas aguas putrefactas de olor pestilente, que envuelven montañas de basura y chatarra de barcos hundidos. El hombre se quedó corto. El río, considerado el más contaminado de América del Sur, produciría un daño equiparable a 4.000 fábricas de celulosa.
Esa es la cifra que se desprende de la comparación de los niveles de demanda bioquímica de oxígeno (DBO), uno de los principales índices -aunque no el único- usados en el control de la contaminación de corrientes de agua. Es una medida de la cantidad de oxígeno consumida por organismos, en especial bacterias, cuando oxidan la materia orgánica.
En el sitio oficial de Botnia, una de las papeleras que desembarcó en Uruguay, se asegura que un valor típico de DBO en el Río Uruguay, sin Botnia, es de 4 mg/litro, mientras que con la pastera el valor crecería a 4,006 mg/litro. En la desembocadura del Riachuelo se determinaron valores promedio de DBO de 26,2 mg/litro, lo que implica un nivel de contaminación orgánica 4.366 veces superior al "impacto contaminador" atribuible a Botnia.
Desolador. "Esto es terrible. El olor no se soporta", dice Juan, un botero, mientras transporta a un puñado de pasajeros en una precaria embarcación. Todos los días hace el mismo recorrido: un trecho de 30 metros, que comunica a La Boca, a la altura de Pedro de Mendoza al 1600, con la Isla Maciel, uno de los enclaves más pobres e inseguros del país, a apenas cuatro minutos de la Casa Rosada. Ese pasaje es una postal simbólica del Riachuelo: la obscena unión entre la contaminación industrial y la marginalidad más extrema.
La cuenca Matanza-Riachuelo, de 64 kilómetros de longitud, congrega en sus inmediaciones a 5 millones de personas, es decir, el 13,5% de la población de la Argentina. Cada 24 horas, el "río chico" (eso significa el nombre) recibe 88.500 metros cúbicos de desechos industriales de las más de 3.000 fábricas instaladas en sus márgenes, según un informe de la Defensoría del Pueblo de la Nación, del 2003. A los efluentes químicos, se suman 368.000 metros cúbicos de aguas servidas por día, de las cuales sólo el 5% recibe tratamiento. Es que el 55% de los habitantes de la zona no tiene desagües cloacales y el 35% carece de agua potable. Aguas Argentinas, cuyo contrato de concesión fue recientemente rescindido, no cumplió con la construcción de plantas purificadoras y otras obras que se habían estipulado.
La Defensoría emitirá un nuevo informe en 15 días, tan crítico como el primero, en el que pidió que se declarara la zona en emergencia ambiental. "Se trata de un seguimiento que demuestra que no se hizo prácticamente nada para mejorar en los últimos dos años", confía una fuente con acceso a la versión preliminar.
Tóxicos peligrosos. Osvaldo Ramírez, de 70 años, está preocupado por la salud de su hijo Marcelo. Desde que tiene uso de razón -relata- el joven de 22 años tiene problemas de alergia. "Nos dijeron que se le va a agudizar con el tiempo. Se supone que es por el azufre de las plantas de ácido sulfúrico", cuenta.
Los Ramírez viven a pocas cuadras del Polo Petroquímico de Dock Sud, en la cuenca. Y, como ellos, muchos de los vecinos padecen los efectos perjudiciales del alto grado de polución. El 83% de las consultas en los Centros de Atención de Salud y Acción Comunitaria (Cesac) ubicados en el barrio, corresponden a enfermedades atribuibles a la contaminación del Riachuelo, según un sondeo de la Fundación Creer y Crecer, realizado durante la segunda semana de marzo de este año. A la cabeza del ranking, están los trastornos respiratorios, de la piel, de visión y la hepatitis por agua. "Esos motivos de consulta no fueron mencionados en ningún caso por profesionales que trabajan en los Cesac alejados del Riachuelo, aún cuando se ubican en zonas igualmente pobres", sostiene el informe de la fundación liderada por Mauricio Macri.

   
 
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