Año XXII
Nº 1527 del 01-04-2006
Publicación semanal de Editorial Perfil

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  Riachuelo
  El veneno IGNORADO
  Una bomba letal que contamina tanto como 4000 papeleras bordea la Capital. Afecta a 5 millones de personas y al centro económico más poderoso del país. Pero los reclamos nunca lograron nada, a diferencia de lo que sucedió en Gualeguaychú.
 
  Los niños y los ancianos son los más afectados. En el estudio, se menciona un dato contundente: la tasa de mortalidad infantil cerca del Riachuelo es de 12,1 por mil, mientras que el promedio de la ciudad de Buenos Aires es de 8,5 por mil.
En el Hospital Cosme Argerich, en el barrio de la Ribera, desde el 2004 funciona un Comité Técnico Comunitario de Salud Humanitaria Ambiental, a partir de los numerosos cuadros de patologías supuestamente relacionados con el nocivo Riachuelo. Entre las observaciones más alarmantes, se estudian casos de cáncer y leucemia, ocasionados por el azufre y el benceno que se emana desde el Polo Petroquímico. Es el mismo azufre que dificulta la respiración de Marcelo. Y el mismo que se carga en la zona portuaria, sin demasiada protección y a cielo abierto, según comprobó NOTICIAS el miércoles 30, a la tarde. "No pueden hacer fotos de la carga y descarga de material peligroso sin autorización", advierte un guardia de Prefectura, cuya figura se pierde en la nube de polvo amarillo que provoca el traspaso del producto de un buque a un camión.
Fondo negro. Plomo, en un nivel 16 veces superior al permitido, en sus tramos más contaminados; cromo, mercurio y otros metales pesados se detectaron en las aguas del Riachuelo. Hasta DDT, un desecho organoclorado y poderoso pesticida, fue hallado en 1994 en registros siete veces más altos que los valores guía.
Justamente la discusión sobre el vertido de los organoclorados -también conocidos como "halógenos orgánicos absorbibles" (AOX)- en el proceso de blanqueamiento es un punto crítico en el debate por las papeleras. Algunos ambientalistas sostienen que estas sustancias podrían transformarse en dioxinas cancerígenas, pero las empresas Botnia y Ence lo niegan. Según Botnia, la planta a lo sumo elevaría en 1 microgramo/litro la concentración de estas sustancias en el río, por debajo de las cotas consideradas tóxicas. En el Riachuelo, no hay determinaciones concretas de estas sustancias, salvo el DDT, el único de los organoclorados medidos.
Con este panorama, ¿es posible recuperar el Riachuelo? Los especialistas sólo coinciden en el primer paso: dejar de contaminarlo, a través del control y sanción a las industrias linderas, y una inversión en redes cloacales y plantas de saneamiento, que faltan en las zonas más pobres. La disyuntiva está entre quienes opinan que se debería hacer un dragado y quitar el barro tóxico acumulado en el fondo, y los que sostienen que hay que dejarlo reposar para que se autodepure. En la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires investigan la posibilidad de usar ciertas plantas para sanear el río.
Aguas de nadie. El otro gran obstáculo es la maraña legal: tienen jurisdicción sobre el Riachuelo los gobiernos de la Nación, de la Ciudad y de la Provincia, además de los 14 partidos por los que circula el cauce. "La cuenca hoy está desgobernada. Existe una anomia boba: hay gran cantidad de normas pero no se aplica ninguna", afirma Andrés Nápoli, director del Área de Participación Ciudadana de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales.
En 1995, se creó un Comité Ejecutor del Plan de Gestión Ambiental de la Cuenca que tramitó un préstamo de 250 millones de dólares ante el BID. La mayor parte del dinero (el 57%) se esfumó en servicios de consultoría y otra tajada se redireccionó a planes sociales, en pleno auge del corralito y las cacerolas. Hoy, el Comité es un cuerpo desfinanciado y, por eso, la diputada radical Silvana Giúdici presentó un proyecto de ley para crear una nueva y única autoridad de aplicación. "Lo importante es que tenga poder de policía para sancionar", dice la legisladora.
En junio pasado, el ministro de Planificación, Julio De Vido, anunció la inminente limpieza del Riachuelo. Se informó que vendría una delegación china de la Corporación La Perla, especializada en contaminación de ríos, para analizar el agua y establecer un plan de saneamiento. Los estudios de los asiáticos son un misterio. En Planificación, no respondieron las consultas de NOTICIAS.
En la saga del Riachuelo hay un sinfín de promesas quebrantadas y casi 200 años de polución (ver recuadro). Desde la Primera Junta, que ya en 1811 se comprometió a limpiar aquel curso de agua que comenzaba a contaminarse con los primeros mataderos y curtiembres; hasta los famosos mil días de María Julia Alsogaray. La entonces secretaria de Recursos Naturales menemista despertó ilusiones cuando aseguró que se podría nadar y pescar en un Riachuelo devenido en espejo cristalino.
Al menos por los antecedentes, parece que el río nunca dejará de ser el que Enrique Cadícamo inmortalizó en el tango Niebla del Riachuelo, en 1937, al definirlo como un "turbio fondeadero" y un "cementerio de las naves", que yace amarrado al recuerdo. l

Por: Jesica Bossi | Fotos: Diego González y Cedoc.

   
 
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