Arte Holandés
en la Colección del Museo Nacional de Bellas Artes"
conmemora el IV centenario del nacimiento de Rembrandt van Rijn
(Leiden 1606-Amsterdam 1669), artista revolucionario, maestro
del claroscuro y genio del barroco que supo expresar poderosas
emociones y un inigualable manejo de la luz. La muestra es inaugurada
en coincidencia con la visita oficial a la Argentina de la reina
Beatriz de los Países Bajos, junto a la princesa Máxima
Zorreguieta y su marido el príncipe Guillermo Alejandro.
En las salas I y II se exhibe una selección de grabados,
dibujos y pinturas del acervo del Museo, realizada por la investigadora
María Florencia Galesio, que se agrega a las piezas de
la colección expuestas habitualmente. La exhibición
comienza con ejemplares del llamado Siglo de Oro holandés,
el XVII, y gira alrededor de siete ejes: paisajes y costumbres,
grabados, el tema religioso y las vanitas, retratos, obras de
la Sala Hirsch, obras del siglo XIX y del XX.
Realismo en las escenas de la vida cotidiana en interiores hogareños
de la ciudad y del campo y en las vistas exteriores iluminadas
por notables resplandores como "Paisaje con las ruinas de
la Abadía de Rijnsburg", del renombrado Albert Cuyp.
Luego, entre los grabados se incluyen tres de Rembrandt como "Desnudo
de mujer, Diana" y "Retrato de viejo con gorro de piel
y ojos cerrados" que muestran su comprensión de la
naturaleza humana. Tras las escenas inspiradas en la Biblia y
en "La lucha contra la muerte" (Anónimo, círculo
de David Vickoons), se presenta una galería de retratos,
entre ellos "Retrato femenino" de Salomón de
Bray. Las obras de la Sala Hirsch, con pinturas de Rembrandt,
"Retrato de la hermana Lisbeth van Rijn", y de varios
de sus discípulos -Govaert Flinck y el talentoso Aert de
Gelder, uno de sus últimos alumnos en Amsterdam y seguidor
más devoto-, forman parte de este recorrido. El conjunto
se completa con obras del siglo XIX y XX que celebran tanto la
energía de Vincent van Gogh con su conocido "Moulin
de la Galette" como las escenas a cielo abierto o las más
oscuras de varios integrantes de la familia Koek Koek y las obras
del contemporáneo Pat Andrea.
De reciente aparición, el volumen "El arte flamenco
y holandés en la Argentina" (Fundación Espigas,
Buenos Aires, 2006) del experto Angel M. Navarro, documenta, reseña
y profundiza acerca de las obras del MNBA y otras radicadas en
el país. En una primera conclusión, el autor argumenta
que la influencia del arte flamenco y holandés en el arte
local ha sido "relativo", pero su difusión -a
través de las obras presentes en el país, además
de muestras, publicaciones- ha posibilitado su mejor conocimiento
y comprensión.
Por su parte, en las salas 16 y 17 se despliega "Rembrandt
examinado (por 17 artistas contemporáneos)" curada
por Marjan Groothuis y Julio Sánchez. Esta es una muestra
de artistas argentinos -Carlos Alonso, Marcos López, Lucrecia
Orloff, Adolfo Nigro, Graciela Zar, Alicia Díaz Rinaldi
Flavia Da Rin, Gabriel Grün, Eduardo Gil, entre otros-, que
se han inspirado en el artista y en su obra desde una diversidad
generacional, de medios y perspectivas. Artificio en la "La
autopsia" (2005), la formidable fotografía de Marcos
López que cita con admiración y de manera mordaz
a "La lección de anatomía del doctor Tulp"
(1632). l
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