* * * *
Dos mujeres en situación límite. Aparentemente,
nada las vincula. La francesa se llama Hélene, es una mujer
de fortuna, no tiene pareja y, pasados los 40, viaja a la Argentina
para adoptar un bebé. La segunda es Juana, formoseña
de 28, madre soltera de Martín. La están por desalojar.
Tiene un amante, casado, que se ocupa poco y nada de ella. Martín
anda en malas compañías con chicos que se drogan.
A Helene le niegan el bebé prometido y, desesperada viaja
al litoral con la intención de comprar la criatura al precio
que le pidan. Deberá tratar con gente de lo peor. El precio
es alto en ese mercado infernal: 20 o 30.000 euros. El chico que
le entregan padece una enfermedad incurable. Puede vivir semanas
o meses, pero está condenado, Helene se desespera pero
no se va. La francesa levanta a Martín en su coche cuando
éste vuelve del colegio. Las mujeres se conocen, simpatizan.
A Juana, un capataz de la zona la apura de mala manera para que
abandone el rancho. La muchacha se resiste. La apuesta es brava.
En ese lugar, la vida no vale nada. Todo está en venta.
Juan Solanas, en su primer largo, habla de choque de culturas,
de posibles puentes, y de una geografía brava donde reina
la corrupción y está todo por hacerse. Un lugar,
tierra de unos pocos, donde conviene andar derechito y no hacer
preguntas. Es notable el esfuerzo de Carole Bouquet para meterse
en la piel de la desconcertada Helene y más aún
el de Aymará Rovera, a su altura y con las mejores notas
como la castigada Juana, siempre dispuesta a no entregarse, a
pelear por su dignidad a cualquier precio. Un testimonio para
no dejar pasar del país que no miramos.
|