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Más que ofertas de solas y solas, son historias de
vidas; seres que, como ET, parecen perdidos en un planeta
ajeno, extranjeros en un universo de deseo pero dispuestos
a reinventar el amor y la comprensión. Dan Costas,
con buen humor y chistes ocultos (pregunta el número
de calzado a los que buscan pareja), canta, silba y sobre
todo escucha. Y lo llaman de todo el país. La mayoría
pide demasiado (con situación económica resuelta
y que no sean gordos). Y no está mal. Para pedir
lo posible está el mundo real. Y para lo imposible
la magia de la radio.
Hoy estos ciclos están de moda y hay más de
diez en el aire. Pero "Charlemos" empezó
en 2001. Y en mayo último llegó a la 590,
emisora que va tomando un perfil cada vez más inspirado
en España (lenguaje neutro y mucha participación
de oyentes). La producción trabaja a destajo, igual
que el teléfono a cargo de Mara Sol. Costas, ante
ciertos reclamos desmesurados ("Hablamos una vez hace
dos años ¿te acordás?", le dice
un oyente), no pierde la calma y a veces recurre al sarcasmo.
Como todos los programas de este tipo, la calidad de "Charlemos"
depende en parte de los oyentes. Algunos indagan por familiares
y otros por viejos amigos. Pero lo llamativo son los de
más edad que buscan pareja: Raquel (62), tres hijos,
no quiere petisos ni con panza y soporta "hasta una
sola papada". Hay una señora de 69 que lleva
la "contabilidad" (un cuaderno con todos los que
la llaman) y Marta (50), ofrece "un combo" porque
son cuatro amigas buscando compañero.
En general son personas grandes a la espera de amores que
podrán ser traviesos pero que, por una cuestión
de madurez, ya sentaron cabeza en el otoño de la
amistad. l
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