* * * *
El Festival Internacional de Jazz de Lapataia que, cada
enero, tiene lugar en el Tambo El Sosiego, ubicado en Punta
Ballena, ha superado ampliamente la media de lo que sucede
con cualquier emprendimiento cultural en la región.
Hace pocos días concluyó su décimosegunda
edición; y es un auténtico mérito,
considerando que se trata de un proyecto que tiene el eje
puesto en lo cultural. Hace tiempo, Francisco Yobino -empresario
argentino instalado en Uruguay y amante del jazz- pensó
que a Punta del Este le faltaba un proyecto así.
Y se lanzó a la locura de convocar artistas de consideración
internacional.Con mucho esfuerzo personal, con más
corazón que profesionalidad en el negocio del espectáculo,
logró consolidar un festival que tiene un lugar merecido
en la agenda anual y está entre lo más importante
de la música en el Cono Sur. Esta 12ª edición
no tuvo nombres rutilantes, de esos que no necesitan ninguna
presentación. Pero, a cambio, el festival trajo algunas
muy buenas sorpresas, con artistas todavía no muy
renombrados pero de indudable talento.
De los Estados Unidos llegaron dos grandes pianistas, Dave
Kikoski y Bill Charlap, que con estilos distintos, estuvieron
a la altura de los grandes momentos del festival. Hubo,
además, otros músicos que merecen especial
atención y que llegaron para enaltecer la programación,
como los saxofonistas Jimmy Greene y Antonio Hart; los contrabajistas
Avishai Cohen, Peter Washington, Scott Colley y Eric Revis;
los bateristas Lewis Nash, Adam Cruz, Adam Nussbaum y el
maravilloso Jeff "Tain" Watts y la pianista canadiense
Renee Rosnes. Pero la programación de este verano
trajo muchos músicos latinoamericanos, y también
con varios de ellos el festival alcanzó picos muy
altos; como los argentinos Diego Urcola, Darío Eskenazi
y Chango Spasiuk y el excelente trío uruguayo integrado
por Hugo Fattoruso, Jorge Trasante y Popo Romano. l
|