Año XXII
Nº 1574 del 23-02-2007
Publicación semanal de Editorial Perfil

Ampliar Foto
ARREPENTIDO. Garbarz trabaja para el Gobierno, pero denuncia sus métodos. Es experto en pinchaduras telefónicas.
 
Ampliar Foto
 
 
Ampliar Foto
 
 
HOME
ARTE
CINE
DANZA
RADIO
RESTAURANTE
EDICIONES ANTERIORES
CARAS
CLARO
FORTUNA
HOMBRE
JOKER-CRUCIGRAMA
LOOK
LUZ
MIA
NEO
NOTICIAS
PARABRISAS
SEMANA
SEMANARIO
SUPERCAMPO
WEEKEND
  Nota de tapa
  La SIDE al descubierto
  Un colaborador de la Inteligencia K revela cómo se pinchan los teléfonos de opositores y ministros. Sus denuncias contra Julio De Vido y Guillermo Moreno.
 

Van sólo tres minutos de entrevista. Ariel Garbarz se detiene en mitad de una frase, hace un silencio misterioso y pregunta: "¿Vos apagaste tu celular? El mío está protegido, pero el tuyo, no sé...". El periodista obedece. Y él explica en voz baja: "Si está prendido, lo pueden transformar en micrófono y escuchar todo lo que estamos hablando. Ésa es la última moda, ya le pasó a varios funcionarios".
Garbarz no es paranoico, sino ingeniero eléctrico, director del Proyecto Nacional de Teleinformática de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y viejo conocido de los espías de la SIDE, a los que asesoró en tiempos de Fernando De la Rúa y ahora volvió a frecuentar desde que Néstor Kirchner ocupa el poder. Trabaja con ellos y sabe de lo que son capaces. Y por primera vez está dispuesto a contarlo a lo largo de tres horas de reportaje. Dirá que hay 48.000 líneas pinchadas de manera ilegal y que la Secretaría de Inteligencia intervino los teléfonos de la Cámara de Diputados y la Legislatura porteña. Mostrará los peritajes técnicos que lo demuestran. Detallará los casos de espionaje contra Mauricio Macri, Elisa Carrió y Roberto Lavagna en sus épocas de ministro de Economía. Explicará que José Francisco Larcher, apodado "Paco", es el verdadero jefe de los agentes K pese a figurar como segundo en los papeles. Y por último, jurará que el ministro de Planificación, Julio De Vido, propuso pagarle por su trabajo en forma irregular, mediante el nombramiento de empleados "ñoquis", y que tras su negativa fue amenazado de muerte.
¿Por qué decidió contar los secretos de un gobierno para el que todavía trabaja? El arrepentido del espionaje K asegura no temerles a las represalias que pueda ocasionarle esta entrevista. "La indignación me llevó a un punto donde eso ya no importa", dice.
La SIDE por dentro. Algunas semanas antes de que Kirchner llegara a la Casa Rosada, el periodista y ahora diputado Miguel Bonasso llamó a Garbarz. "Néstor quiere que le protejas los teléfonos del Gabinete", le avisó. El ingeniero gozaba de prestigio desde que su empresa Protección Digital había desarrollado un software informático que detecta y bloquea las intervenciones de teléfonos y correos electrónicos, y se había convertido en la primera firma argentina en obtener una licencia para operar en los Estados Unidos allá por el 2002. La tecnología de punta que ofrecía Garbarz interesó a los patagónicos –como años antes a De la Rúa– y la primera reunión fue en la Casa de la Provincia de Santa Cruz, sobre la calle 25 de Mayo, en el microcentro porteño. Era el 5 de mayo del 2003. Cuenta Garbarz: "Ahí estaban Bonasso, al que yo conocía por su trabajo en Página/12, y ‘Paco’ Larcher, un hombre de confianza de Kirchner. Larcher me confirmó que querían que yo les protegiera los teléfonos al Presidente. Y después me preguntó por Jaime Stiusso, el famoso agente de la SIDE al que después Gustavo Beliz denunció en público por espiar al Gabinete".

<< Leer la nota completa en la edición impresa >>

Franco Lindner
flindner@perfil.com.ar

 
 

EDICIONES ANTERIORES | CorreoNoticias

Copyright 2003 Editorial Perfil S.A. all rights reserved