| Esperá que
te lo escribo, porque siempre me lo ponen mal", dice Marcelo
Rodríguez sobre su álter-ego, "Gillespi".
"Va sin la e, porque si me rebautizaba como Dizzy (Gillespie,
el famoso trompetista) quizás tenía que pagarle
algo a la familia", advierte. Lleva puestos sus característicos
anteojos, tiene una barba de una semana y el pelo enrulado, como
si fuera un antepasado de Valderrama. Está a punto de dar
un show, pero no necesita concentrarse. Con su mano izquierda
anota las canciones que va a tocar. Ni rastros de los nervios
previos a una actuación.
Noticias: ¿Qué te atrapó del jazz?
Gillespi: Me gusta el jazz, el de toda la vida. En el jazz hay
un cierto agradecimiento de los músicos que contribuyeron
al nacimiento, a las raíces de esa música: Duke
Ellington, Louis Armstrong. En el jazz siempre estás mirando
para atrás. Hay muchos temas de cabecera -que se llaman
standards- que son antiguos. Se respetan las bases. Y yo no sé
si eso se cumple en todas las músicas.
Noticias: ¿Cuántos discos tenés en tu casa?
Gillespi: Más de 5.000 compactos.
Noticias: ¿Tu I-Pod estalla?
Gillespi: No, sabés que tengo cargado a Antonio Carlos
Jobim (bossa nova), tengo el último de Stevie Wonder, algo
de Pat Metheny. Y no mucho más. Soy medio raro para el
I-Pod.
Noticias: ¿Y cómo te llevás con la tecnología?
Gillespi: Muy bien. Tengo computadora desde hace muchos años.
Arranqué con la Commodore 64, como muchos de mi generación.
Y después pasé a una Amiga, que sigo teniendo, incluso
hay varios amigos que la conservan porque nos flasheó.
Después pasé a la PC y a las notebooks, tengo varias.
Noticias: ¿Te hiciste fanático de la informática?
Gillespi: Sí. Abro las computadoras, las desarmo. Saco
discos rígidos de una y se los pongo a otra, reemplazo
memorias. Tunear computadoras es uno de mis hobbies. De todas
formas, en el último año y medio la tecnología
se me fue un poco al carajo. Y me atrasé con algunas cosas.
Me superó. Tengo que actualizarme.
Noticias: ¿Cuál de los dos Gillespis te da más
satisfacciones, el actor o el cantante?
Gillespi: Los dos. Yo creo que son dos facetas de la misma persona.
A veces estoy más gracioso, y otras no tengo ganas de hacerle
un solo chiste a nadie, y quiero tocar la trompeta o encerrarme
en un estudio a grabar.
Noticias: La gente cree que los humoristas no tienen mal humor.
¿Qué te saca de quicio?
Gillespi: Mi mal humor es bastante "tranqui". Y mucho
menor al mal humor general que yo veo. Pero sí, hay cosas
que me enervan, como el tránsito. Me pongo loco, pero no
llego a putear.
Noticias: ¿Por qué los argentinos somos tan malhumorados?
Gillespi: Porque éste es un país tan loco, que a
veces se hace insoportable.
Noticias: ¿Qué cuesta más, hacer reír
o hacerlos disfrutar con la música?
Gillespi: Mí música no es decididamente comercial.
Pero sí, me siguen. Y estoy agradecido. Igual, el humor
es lo que más llega. Yo me siento más a gusto tocando,
con mis amigos músicos, que en un programa de televisión.
Noticias: ¿Y hacer radio con otros amigos, como Barragán,
compañero tuyo en Mitre?
Gillespi: Síiiii... Con ese me llevo de primera. A esta
altura, Barragán es un hermano para mí. Lo conozco
hace muchos años y compartimos mil cosas juntos.
Noticias: ¿Con Barragán son los Saborido y Quiroga
o los Rubio y Rotemberg del 2007?
Gillespi: Facturamos menos. Rubio y Rotemberg en su buena época
eran una máquina de hacer chorizos, ¿viste? Y nosotros
somos una buena dupla, como esos jugadores que se conocen de memoria.
Una especie de Palermo y Guillermo Barros Schelotto de la radio.
Cada uno cierra los ojos y sabe adónde está parado
el otro.
Noticias: ¿Son cómplices del micrófono?
Gillespi: Sí, y es una relación que no siempre se
da, porque en general hay demasiada esquizofrenia en los proyectos
radiales y televisivos: juntan gente al azar, a veces hay química
entre los que trabajan y a veces no. Rara vez te preguntan con
quién te gustaría trabajar. Más bien, te
lo imponen.
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