Año XXII
Nº 1591 del 23-06-2007
Publicación semanal de Editorial Perfil

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Épico. Frankie Kein y Manuel Arte evocan a las divas que revolucionaron la pantalla en el mundo. Talento en escena.
 
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  Divas de ayer y de siempre
  "Hollywood en San Telmo", de y por Frankie Kein y Manuel Arte, con Guillermo Gil como invitado. En el Margarita Xirgu.
 
 

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Son varios los espectáculos de travestismo presentados en Buenos Aires, con la consabida imitación de las divas del cine y del music-hall. Ocupa un lugar importante esta nueva visita de Frankie Kein y Manuel Arte, a cargo de las vedettes internacionales, acompañados por el argentino Guillermo Gil, evocador de las estrellas locales: Tita Merello, Mirtha Legrand y una folklorista delirante que mezcla rasgos de figuras del género y que complica en su juego a algún espectador desprevenido.
"Hollywood en San Telmo" ofrece un vestuario deslumbrante y juegos de luces, un excelente y mínimo cuerpo de baile y mucho talento; logra crear la ilusión de una gran revista: la perpetua oscilación de las plumas y el fulgor de los oropeles, de algún modo hipnotizan al público, agrandan el espacio y anulan los aspectos menos funcionales del escenario.
Como pudo apreciarse en las anteriores presentaciones de este formidable transformista, que es Frankie Kein, su capacidad mimética es no sólo sorprendente sino también desconcertante. Porque, a diferencia de otros colegas que no se arriesgan a revelar el truco (cabe recordar que en italiano "trucco" equivale a maquillaje), él sí se despoja en el cuadro final, de la peluca y la cosmética que lo convierten en una inquietante gemela de Liza Minnelli, y se muestra tal cual es en la vida diaria, un norteamericano de aspecto juvenil. Esa personificación de Liza y la de Marylin Monroe, entran en la categoría de lo alucinante. En tanto Manuel Arte se luce, sobre todo al encarnar a la regordeta y pintarrajeada Sarita Montiel en su patético ocaso.
Guillermo Gil arremete con nuestras vedettes eternas: una convincente Tita Merello y una graciosa Mirtha Legrand, con tics incluidos. ¿Para cuándo Susana?
El género se nutre de figuras que, si bien mantienen su vigencia (algunas que ya no están, como Marlene Dietrich, son inmortales), hace rato que alcanzaron su cenit. ¿Será por aquello que decía Norma Desmond -o sea, Gloria Swanson- en "Sunset Boulevard": "Nosotras teníamos caras"? En realidad, no hay en este tipo de espectáculos ninguna cara -ni cuerpo, ni voz- de las generaciones más recientes. Acaso porque, efectivamente, ya no haya personalidades tan poderosas y estemos asistiendo a un escalofriante experimento de clonación. l

   
 

Por Ernesto Schoo

 

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