| Esta nota nació por casualidad. Dos semanas atrás, un fotógrafo de NOTICIAS hizo guardia en el helipuerto de la Casa Rosada. La idea era retratar a Cristina y Néstor Kirchner descendiendo del helicóptero para dirigirse cada uno a su lugar de trabajo, ella a su despacho de Presidenta y él a su nuevo bunker de Puerto Madero, a pocas cuadras de allí. El fotógrafo llegó a las siete de la mañana porque Néstor tiene fama de puntual, y a las diez llamó a la revista para avisar que no había novedades. Al mediodía todo seguía igual, sin rastros de Cristina y su marido. ¿Qué estaba ocurriendo? Pasadas las tres de la tarde, después de ocho horas de paciente espera, el helicóptero presidencial por fin aterrizó en el lugar y la jefa de Estado descendió sin Néstor.
Dos altos funcionarios con oficinas en la Casa Rosada confirmaron que lo sucedido ese día no es la excepción, sino la norma. Y un seguimiento fotográfico de sus últimos siete días de gestión arrojó el mismo resultado: NOTICIAS esperó a la Presidenta en su lugar de trabajo y así pudo averiguar que por lo general llega a las cuatro de la tarde, que en ocasiones no va, y que una vez a la semana, los jueves, entra más temprano, pasadas las diez de la mañana.
Son horarios llamativos para un cargo como el que ella ejerce. Y a eso debe sumarse otro dato estadístico: de sus primeros 60 días al frente de la Presidencia, la esposa de Kirchner descansó 26 y trabajó 34. ¿Cómo transcurre la rutina diaria de la mujer con más responsabilidades de la Argentina?
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