Año XXII
Nº 1629 del 15-03-2008
Publicación semanal de Editorial Perfil

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  MUSICA
  Tradición y modernidad
  El saxofonista Dave Liebman tocó en el teatro ND/Ateneo como cierre de una pequeña gira por nuestro país.
   
 

★★★ El currículum del norteamericano Dave Liebman es apabullante. Nacido en Brooklyn hace 64 años, se formó en la música clásica, pero se entusiasmó con el jazz cuando escuchó a John Coltrane. Después, teniendo al genial maestro como guía, tocó con músicos como Miles Davis, Chick Corea, Elvin Jones, McCoy Tyner y John Scofield, Importante docente ha escrito libros y realizados videos didácticos sobre jazz; y es el fundador de una Asociación de Escuelas para educar en esa música. En 1991, armó su propio cuarteto –con Vic Juris en guitarras, Tony Marino en contrabajo y Marko Marcinko en batería–, que ha conservado sin cambios y con el que acaba de debutar en nuestro país. Y es poseedor de una discografía enorme, tanto propia como en muy diversas colaboraciones con otros colegas.
El saxofonista tocó en el teatro ND/Ateneo en lo que podría considerarse como una muestra acabada de su estilo: una mezcla de tradición y modernidad, con escapadas hacia lo clásico (en ciertos giros de tonalidad no muy definida, en las formas abiertas, en el largo aliento de las piezas) y hacia la electrónica (especialmente de su guitarrista Juris, a quien le gusta “jugar” con sonidos pregrabados y con las pedaleras de su instrumento).
Lo que propone Liebman –que parece sentirse más cómodo con el saxo soprano que con el tenor o con las flautas– no es una música sencilla. Los temas: propios, de su guitarrista y algún “standar”, no aparecen siempre claramente expuestos; y el eje está más en las improvisaciones que en los temas sobre los que se trabajan. Cuenta, para eso, con tres compañeros tan virtuosos como él –particularmente, el baterista Marcinko– y el cuarteto alcanzó en Buenos Aires momentos de altísimo vuelo. El único problema está en la reiteración de ciertas estructuras, ciertas tímbricas y determinadas modalidades improvisatorias, y el estiramiento algo exagerado de cada pieza. l

   
  Por: Ricardo Salton
 

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