Año XXII
Nº 1635 del 26-04-2008
Publicación semanal de Editorial Perfil

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Buen diálogo. La inesperada visita de Máxima a la presidenta Cristina Fernández despertó curiosidad. No se reveló el contenido del encuentro y la Princesa pidió que sólo se difundieran fotos oficiales.
 
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Al canal de la Iglesia se lo sintoniza en el 79 de Cablevisión y de Multicanal. Trabajan 16 personas y están equipados con tecnología de avanzada, Tiene una frecuencia UHF. En mayo o junio, subirán el canal a un satélite que podrá ser bajado por los operadores en forma gratuita, lo que permitirá una mayor difusión.
 
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  MÁXIMA ZORREGUIETA
  UN VIAJE CON SECRETOS
  El misterioso aporte de 200.000 dólares anuales para lanzar un canal de televisión promovido por el Cardenal Bergoglio. Por qué se reunió con la Presidenta.
 

No cabe duda de que el Arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, es un hombre que se encomienda a la providencia y que ese método le da resultado. Hace dos años, se encaprichó con un ambicioso proyecto: un canal de televisión abierta de la Iglesia con llegada masiva. Lo puso en pantalla, pero se encontró con un escollo: la falta de sponsors. “Dios proveerá, Dios proveerá”, repetía el Cardenal en cada una de las reuniones en las que se discutía el raquítico futuro de esta apuesta mediática. Y un día, Dios proveyó.
El milagro coincidió con otra circunstancia, también cercana a sensaciones divinas más que mundanas: la llegada a la Argentina de su alteza, la princesa de Holanda, Máxima Zorreguieta. La futura reina de Holanda visitó el país sola, en un viaje relámpago de tres días, con pocos cambios de vestuario y un protocolo más ligado al mundo económico que al de la realeza. Investida con la formalidad poco glamorosa de ser miembro del Grupo de Asesores de la ONU para el Desarrollo de Sectores Financieros Inclusivos, Máxima disertó sobre microemprendimientos para personas de bajos recursos en un seminario organizado por el BID. Y esa fue la excusa de su viaje, que también matizó con un poco de shopping sobre la avenida Alvear, y breves encuentros con familiares y amigos.
Hace dos semanas, cuando el público plebeyo desconocía que la Princesa iba a desembarcar en su tierra natal, en la curia rebozaban de alegría. Un donante, mantenido en absoluta reserva, se había comprometido a aportar los 200.000 dólares anuales que necesitaban para subir el Canal 21 de Bergoglio a un satélite y así garantizar la llegada del mensaje de la Iglesia a todo el país y a Latinoamérica. Hasta ese momento, esta aspiración sólo formaba parte de las oraciones diarias del arzobispo. El anuncio fue oficial y lo escucharon varios asesores del clero: la plata está. Y le seguía un guiño: “El dinero viene de Holanda”, agregaban. Otra fuente inobjetable, con acceso directo al Arzobispado, completó sin dudar que ese aporte tenía un apellido de sangre azul: la princesa Máxima Zorreguieta. Y, redundancias al margen, que ella había pedido máxima discreción sobre esta dádiva. Su compromiso consiste en entregar mensualmente 15.000 ó 20.000 dólares. Las fuentes no coinciden en ese punto.

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María Fernanda Villosio mvillosio@perfil.com.ar | Fotos: Norberto Gardella y Cedoc.
 

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