★★1/2 La primera paradoja es que, con internet, la radio ya no se escucha por una radio, sino por computadora o celular. La segunda es que este programa, representante de la era digital, mantiene una artística que no difiere de la tradicional de los años `70 (la conductora, llega a decir que los chicos ya no juegan como antes y que están mucho tiempo ante una PC). Tampoco explota las ventajas de internet. No aprovecha, por caso, el “tiempo real” y recién informa sobre un atentado en Pakistán, cuando horas después ya se produjo otro más.
Pero, además, “Tango y café”, que transcurre como en un bar, no saca partido del ciberespacio, donde se agrupan usuarios, web, chats y redes. Y mantiene la idea de que la comunicación es emisor-receptor, cuando internet ha inaugurado el hecho de que todos –como en el chat– son emisores y receptores.
Cristina Leiva es una gran locutora, pero en este programa recurre a un envase antiguo. Y Pablo Zapata, que la acompaña con guitarra, es un músico estupendo. Pero al dialogar se elogian con exceso y se enciman.
Leiva, conduce, canta, recita, dirige y entrevista. Los entrevistados son excelentes (produce Guli Rodríguez) y el equipo se completa con Aníbal Dininno (operador), Juan Pablo Peralta (colaborador) y Jorge De Tezanos (locución artística).
El programa, valioso de por sí, demuestra que, aún por internet, la radio es un producto artesanal que demanda producción y trabajo.l |